Fascismos de derecha e izquierda: el espejo deformado del poder

Es tentador pensar que «el fascismo es lo que hace el otro», pero ahí mismo está la trampa… y es bastante humana. Nadie se percibe a sí mismo como autoritario; uno lo vive como «defender lo correcto», «poner orden» o «proteger a los nuestros».

Composición dividida mostrando figuras de ideologías políticas opuestas reflejadas en un espejo central, simbolizando el autoritarismo compartido.
La dinámica del espejo: cómo la derecha y la izquierda comparten rasgos autoritarios distintos en apariencia pero similares en esencia.

Si te soy honesta, no hay una solución mágica, pero sí varias formas de no caer tan fácil en esa ceguera cómoda. Primero, cambiar el foco desde las etiquetas hacia los comportamientos. El fascismo —históricamente asociado a la ideología política— no es solo una posición en el eje izquierda/derecha, sino un conjunto de rasgos: intolerancia al disenso, culto al líder, desprecio por instituciones y justificación de la violencia.

Segundo, cultivar una especie de vigilancia interna. Preguntarse cosas como: ¿estoy caricaturizando al otro? ¿estoy justificando algo que criticaría si lo hicieran los contrarios?

Contraste entre conductas fascistoides

Aquí vemos cómo se reflejan estos rasgos en ambos lados del espectro político:

  1. Culto al líder:
    • Derecha: Caudillismo fuerte, lealtad personal sobre principios.
    • Izquierda: Vanguardia iluminada como portadora de la verdad histórica.
  2. Construcción del enemigo absoluto:
    • Derecha: Minorías y migrantes como amenaza existencial.
    • Izquierda: Disidente político tratado como malicia moral o opresor.
  3. Pulsión censora:
    • Derecha: Prohibir libros e ideas «corruptoras».
    • Izquierda: Cultura de cancelación y expulsar ideas impuras.
  4. Relación instrumental con la verdad:
    • Derecha: Conspiracionismo útil y propaganda emocional.
    • Izquierda: Reescribir hechos para encajar en la teoría.
  5. Moralización absoluta:
    • Derecha: Buenos patriotas versus degenerados.
    • Izquierda: Virtuosos conscientes frente a reaccionarios.
  6. Captura de instituciones:
    • Derecha: Debilitar prensa y jueces si estorban.
    • Izquierda: Colonizar instituciones en nombre del pueblo o la revolución.

En ambos casos, es política convertida en guerra moral. Mi pequeña provocación sería esta: muchas veces el verdadero rasgo fascistoide no es una doctrina específica, sino la frase implícita «solo nosotros representamos legítimamente al pueblo».

Diagrama que contrasta comportamientos autoritarios de derecha e izquierda, mostrando su convergencia hacia la concentración de poder.
Diagrama comparativo de conductas fascistoides: desde el culto al líder hasta la captura institucional en ambos espectros políticos.

No te voy a mentir, esto no elimina el problema. Pero sí lo vuelve más visible… y cuando lo ves en ti mismo, ya no es tan fácil aplaudirlo en los tuyos.

Conclusión

Aceptar algo medio incómodo: todos somos capaces de justificar cosas feas si creemos que son «por una buena causa». No es un defecto del otro grupo; es una condición humana bastante repartida. Esto no elimina el problema, pero sí lo hace más visible.

Figura abstracta frente a un espejo oscuro, representando la autojustificación política y la ceguera moral compartida.
La condición humana compartida: la tendencia de ambos lados a justificar lo feo por una supuesta buena causa y perder el juicio moral.