¿El día que el payaso lloró es realmente una obra maestra perdida?

El dia que el payaso lloro es una de esas películas cuya fama supera con creces a la propia obra. Esto se debe en gran parte al hecho de que prácticamente nadie pudo verla durante décadas.

Cartel de la película El día que el payaso lloró
Portada oficial del filme 'The Day the Clown Cried'.

La versión más desapasionada posible es clara. La idea base es muy arriesgada: un payaso alemán termina entreteniendo a niños judíos en un campo de concentración y acaba acompañándolos hasta la cámara de gas. Esa premisa ya sitúa la película en un terreno donde cualquier error de tono resulta devastador.

No fue censurada por las autoridades. El principal motivo de que nunca se estrenara fue una mezcla de problemas legales con los derechos del guion, desacuerdos entre productores y el propio descontento de Jerry Lewis con el resultado final.

Quienes la han visto ofrecen opiniones diversas. Algunos la consideran fallida y torpe; otros creen que, aunque imperfecta, no es el desastre absoluto que la leyenda hizo creer. Lo más interesante es que el rechazo de Jerry Lewis parece haber influido muchísimo en su reputación.

Desde una perspectiva cinematográfica, el mayor problema probablemente no era la intención, sino el equilibrio entre el drama del Holocausto y una historia protagonizada por un payaso. Si falla aunque sea un poco, puede parecer manipulador o irrespetuoso.

Curiosamente, décadas después otras obras demostraron que sí era posible abordar el Holocausto mezclando elementos poco convencionales. La vida es bella es el ejemplo más famoso. La diferencia es que esa película construye cuidadosamente el cambio de tono y evita convertir el sufrimiento histórico en un simple recurso dramático.

Mi impresión final es que El día que el payaso lloró probablemente no era la obra maestra perdida que algunos imaginaron, pero tampoco el peor desastre jamás filmado. Es muy posible que sea una película irregular, hecha con una intención sincera, que quedó atrapada entre unas expectativas imposibles y el enorme peso del tema.