El Cambio en la Derecha Chilena: De Militares a las Calles a un Rol Acotado

¿Es imaginación mía, o la derecha chilena ha cambiado su postura sobre el despliegue militar? Antes, era relativamente común escuchar propuestas para sacar a las Fuerzas Armadas a las calles ante cualquier emergencia de seguridad. Sin embargo, hoy parece que existe una reactividad mucho menor hacia esa idea generalizada.

Ilustración dividida que contrasta la presencia histórica de militares en las calles con su uso moderno enfocado en fronteras e infraestructura crítica.
Comparación visual entre el despliegue militar masivo del pasado y el rol acotado actual de las fuerzas en Chile.

Este cambio no es solo un detalle anecdótico; refleja una transformación profunda en la estrategia de seguridad y el discurso político del país. Durante los años 90, 2000 y la década de 2010, sectores de la derecha veían con buenos ojos el uso de las Fuerzas Armadas para enfrentar problemas como terrorismo o protección de infraestructura crítica, aprovechando su disciplina y capacidad logística.

No obstante, desde 2019 han ocurrido varios eventos que redefinieron este enfoque. El estallido social dejó una experiencia compleja donde el despliegue militar bajo estado de emergencia quedó expuesto a un enorme escrutinio nacional e internacional por denuncias de violaciones a los derechos humanos.

Como resultado, tanto el mundo político como las propias Fuerzas Armadas han adoptado una postura mucho más cautelosa. Los militares están entrenados para la defensa nacional y no para labores policiales; existe ahora una fuerte conciencia de que un incidente grave puede tener consecuencias legales severas para los efectivos y sus mandos.

Además, el discurso político ha evolucionado. La derecha ya no pide «militares en las calles» de manera general, sino que se enfoca en proteger infraestructura crítica, reforzar el control fronterizo o aplicar estados de excepción acotados como en la Macrozona Sur.

Incluso se observa una convergencia interesante: durante el gobierno de Gabriel Boric, parte de la izquierda mantuvo los estados de excepción necesarios para controlar fronteras, mientras que sectores de la derecha comenzaron a insistir menos en despliegues masivos y más en reformas legales para facilitar el trabajo policial.

En resumen, no es que la derecha haya abandonado la idea de usar a las Fuerzas Armadas cuando lo considera necesario. Más bien, la experiencia del pasado, los costos políticos y judiciales, y la cautela profesional han hecho que el debate cambie de tono: hoy se prefieren usos específicos y acotados sobre llamados genéricos.