La leyenda del dimetilmercurio: toxicidad y manipulación

El dimetilmercurio ((CH₃)₂Hg) es un compuesto organometálico del mercurio. A temperatura ambiente se encuentra en estado líquido, es inflamable e incoloro, y además una de las neurotoxinas más potentes conocidas. Se le describe con un leve olor dulce, aunque inhalar vapor apreciable sería exponerse a efectos graves.

Vial de dimetilmercurio líquido en una campana de extracción
El dimetilmercurio como sustancia de laboratorio en un entorno controlado.

El dimetilmercurio no se fabrica para aplicaciones cotidianas ni industriales. Durante décadas se utilizó principalmente como reactivo de investigación en química organometálica, patrón de referencia para espectroscopia de RMN de mercurio-199 y material para estudiar compuestos organomercuriales.

Se sintetiza en laboratorio haciendo reaccionar compuestos de mercurio con agentes metilantes muy reactivos. Prácticamente solo investigadores en química organometálica, laboratorios especializados en compuestos de mercurio y algunos laboratorios de espectroscopia lo manipulaban.

La razón por la que dejó de usarse tiene nombre: Karen Wetterhahn, una química estadounidense fallecida en 1997. En 1996, mientras manipulaba apenas unas gotas, el compuesto atravesó sus guantes de látex sin ser notado. Meses después aparecieron síntomas neurológicos graves, y finalmente murió por intoxicación por mercurio.

Ilustración del accidente de laboratorio con guantes de látex
La exposición de Karen Wetterhahn en el laboratorio en 1996.

Ese accidente cambió los protocolos de seguridad. Se descubrió que el compuesto atraviesa muchos materiales considerados protectores, por lo que los laboratorios dejaron de usarlo siempre que existiera una alternativa.

¿Qué lo hace tan peligroso? Es una combinación desafortunada: es liposoluble para atravesar piel y membranas biológicas, volátil para producir vapores, atraviesa la barrera hematoencefálica llegando al cerebro, y se transforma en especies de mercurio altamente tóxicas.

Sección transversal mostrando moléculas atravesando piel y tejido cerebral
Diagrama de la liposolubilidad y penetración en el cerebro.

Además, los síntomas pueden tardar meses en aparecer cuando el daño neurológico ya es muy avanzado. Esto significa que alguien puede sentirse bien durante semanas después de una exposición significativa.

¿Es la sustancia más tóxica del mundo? No exactamente. Sustancias como la toxina botulínica o la batracotoxina son mucho más potentes por masa. Sin embargo, el dimetilmercurio destaca porque puede absorberse a través de la piel, una cantidad diminuta es letal, el daño es progresivo e irreversible y durante mucho tiempo no da señales de alarma.

Hoy en día casi siempre existe una alternativa más segura para la RMN de mercurio. Su manipulación solo se justifica si no hay absolutamente ninguna otra opción disponible.