Cuando la televisión chilena se topa con la IA: de la broma al misterio

La inteligencia artificial ha dejado de ser solo un tema de conversación para convertirse en una pieza fundamental de la producción televisiva. En Chile, los canales han experimentado con la tecnología de maneras variadas, desde simples efectos visuales hasta sistemas que deciden el curso de un programa.

Collage digital mostrando programas de televisión chilenos con superposiciones de deepfakes, avatares y transformaciones generadas por inteligencia artificial.
Una mezcla de programas de TV y los efectos visuales generados por IA que han aparecido en pantalla.

Al revisar los casos mejor documentados, es claro que la IA ha servido para múltiples propósitos. Uno de los primeros ejemplos fue en el matinal Mucho Gusto, donde se mostró un deepfake del presentador José Antonio Neme anunciando su propio despido. En este caso, la reacción del público fue principalmente de sorpresa y humor.

Posteriormente, el programa utilizó herramientas para transformar a sus panelistas en versiones Barbie o Ken, usando la IA como un simple juguete visual. Sin embargo, en programas como 100 Indecisos, la tecnología pasó a formar parte de la mecánica narrativa misma, creando avatares de candidatos políticos antes de revelar su identidad real.

Otro caso destacado es el regreso del programa Primer Plano. Aquí se utilizaron recreaciones generativas para crear escenas ficticias relacionadas con los personajes de sus reportajes. A diferencia de las broma, esta integración trajo consigo una reacción distinta: la duda. Los espectadores comenzaron a cuestionar si lo que veían en pantalla había ocurrido realmente.

Composición dividida mostrando una emisión de TV real frente a una versión generada por IA, con espectadores dudando de lo que ven.
La comparación entre una transmisión real y su versión generada por IA, con espectadores cuestionando la realidad.

La evolución continúa en programas como The Floor Chile, donde se incorporó un sistema llamado «Random» para seleccionar jugadores. En este caso, la IA no aparece necesariamente como una imagen, sino como un componente funcional de las reglas del juego.

De la curiosidad a lo invisible

Lo más revelador es el patrón que se está formando en la percepción pública. Se puede identificar una transición clara hacia tres etapas: IA como curiosidad, seguida por su uso como herramienta audiovisual, y finalmente, como parte invisible de la producción.

Entorno futurista con servidores de noticias y una interfaz de IA procesando artículos mientras se transmiten programas.
La IA procesando noticias en el fondo mientras los espectadores consumen la televisión en vivo.

La erosión de la verdad

Hasta hace poco, se presumía que «si lo vi en televisión, ocurrió». Sin embargo, esa presunción está empezando a erosionarse rápidamente. En 2025, espectadores llegaron incluso a detener al presentador Neme para preguntarle si las imágenes de su sección eran generadas por inteligencia artificial.

Infografía vertical mostrando las tres etapas de uso de la inteligencia artificial: curiosidad, herramienta y producción invisible.
Un gráfico de línea de tiempo que ilustra las tres etapas de adopción de la IA en la televisión.

Esto es especialmente irónico porque la propia televisión ya procesa sus noticias con IA. Actualmente, medios como BioBioChile marcan artículos con la etiqueta «Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial». La tecnología ha pasado de ser el sujeto del programa a ser parte fundamental de su infraestructura.

En conclusión, Chile ya está metido en esta transición tecnológica, moviéndose desde la curiosidad inicial hacia un uso más profundo y, finalmente, invisible de la inteligencia artificial en sus medios masivos.