Un legado de fe: la historia de nuestra Unión Femenil

Un legado de fe y dedicación

Desde aproximadamente el año 1930, la Unión Femenil de nuestra iglesia ha sido faro constante de trabajo, compromiso y amor por la obra del Señor. Su andar ha sido firme, aun en medio de tiempos difíciles, cuando la vida cotidiana carecía de las comodidades de hoy: el agua se extraía del pozo, la electricidad era apenas un anhelo, y las noches se iluminaban con la tenue llama de una vela.

Mujeres reunidas alrededor de una mesa con velas encendidas en un ambiente rural antiguo.
Las hermanas reunidas en los años 30, iluminadas por la luz de las velas.

Sin embargo, la fe ardía con fuerza en los corazones de aquellas mujeres. A pesar de las múltiples tareas del hogar —cuidar, alimentar y vestir a numerosos hijos— ellas nunca flaquearon. Con cariño y entrega, criaron a sus hijos en el temor y el amor de Dios, forjando generaciones responsables y respetuosas, muchas de las cuales aún caminan por la senda del Señor.

La Escuela Bíblica de Vacaciones

En 1939, la Unión Femenil incorporó a sus labores la Escuela Bíblica de Vacaciones como actividad estival en el mes de enero. Muchas de nosotras, hoy socias activas, fuimos en aquel entonces alumnas de esas primeras escuelas. Era una verdadera fiesta para el pueblo de Cajón. La hermana Petronila de Schuffeneger, esposa del pastor, llegaba desde Vilcún con un cargamento de materiales y acompañada por tres jóvenes profesoras.

Mujer llevando una cesta hacia un grupo de niños que marchan con gorros y banderas en un entorno al aire libre.
La hermana Petronila llega con los materiales mientras los niños asisten a la Escuela Bíblica de Vacaciones.

Los niños, atentos y obedientes, memorizábamos con entusiasmo los coritos y textos bíblicos. Cada jornada comenzaba con un saludo solemne a nuestras tres banderas: la chilena, la cristiana y la de la Santa Biblia. Entrábamos marchando al compás del himno 384: «Cuán pendón hermoso despleguemos hoy», encabezados por la hermana Petronila, que aplaudía con fuerza, mientras los niños, formados en filas, permanecíamos erguidos, en silencio, con nuestros gorros distintivos de la Escuela Bíblica. Las clases se extendían toda la semana, desde la mañana hasta la tarde.

La asistencia era notable: entre 90 y 100 niños cada verano. Y el domingo, como broche de oro, las familias asistían a una presentación del trabajo realizado. La jornada concluía con una taza de leche con chocolate y un dulce «pajarito».

Actividad Actual y Encuentros

Actualmente, nuestra Unión Femenil continúa reuniéndose cada lunes con la misma devoción. Somos catorce hermanas en lista, y regularmente asistimos entre nueve y diez. Visitamos a quienes no pueden llegar, y extendemos nuestra obra a hogares de ancianos y de niñas.

Hoy nos encontramos estudiando el libro «Los pecados respetables», bajo la guía de la hermana Gladys. Además, hemos acordado orar cada noche a las 21:00 horas por cada una de las socias, guardando sus nombres en secreto ante el Señor.

El pasado 31 de marzo fuimos anfitrionas del encuentro de Uniones Femeniles del sector Cordillera, celebrado aquí en Cajón, con la participación de 40 hermanas de Vilcún, Cherquenco y San Patricio. El 4 de abril, seis de nuestras socias asistieron al primer encuentro anual de la Novena Región, realizado en la iglesia Betel de Temuco, con más de 120 hermanas congregadas entre las 9 y las 16 horas.

Homenaje a las Hermanas

No podemos terminar sin recordar con amor a aquellas hermanas que ya descansan en la presencia del Señor: Hilcia Valenzuela, Otilia Valenzuela, Rosita Marín, Esmerita Pino, Laura Hermosilla, Jovita Molina, Claudina Manque y Alicia Cáceres. Sus nombres viven en nuestra memoria, como ejemplo de fe, servicio y entrega.

Grupo de mujeres modernas estudiando libros en una sala luminosa con un retrato conmemorativo al fondo.
La reunión moderna de la Unión Femenil y homenaje a quienes ya descansan en la presencia del Señor.

Que el Señor continúe bendiciendo nuestra Unión Femenil, hoy y siempre. Amén.