Circulación de los centavos en Chile: Historia y desaparición

El 29 de septiembre de 1975, Chile realizó un cambio monetario significativo al introducir el peso como unidad de cuenta, estableciendo una equivalencia de $1 = E°1.000. Aunque la fecha marca el inicio del nuevo peso, es importante aclarar que las monedas de centavos no desaparecieron en ese momento exacto.

Collage histórico mostrando las monedas de centavos chilenas, una línea de tiempo con fechas clave desde 1975 hasta 1999, y el billete de $500 que reemplazó a los centavos.
La línea del tiempo visual muestra cómo las monedas de centavo fueron reemplazadas a lo largo de los años por el impacto de la inflación y nuevas leyes monetarias.

Las monedas nuevas, denominadas 1, 5, 10 y 50 centavos, recién comenzaron a circular en noviembre de 1975. Durante este periodo de transición, las monedas y billetes antiguos en escudos y centésimos seguían siendo aceptados por su equivalencia, logrando un reemplazo completo del circulante hacia finales de 1976.

La vida práctica: 1975 a 1979

Aunque las monedas de centavo se acuñaron y circularon activamente desde 1975, su uso cotidiano fue efímero. La inflación de la época erosionó rápidamente sus valores, haciendo que fueran prácticamente insignificantes para el comercio.

Según registros numismáticos del Museo de Artes Decorativas, la fabricación de estas monedas cesó hacia 1979. Ya en 1981, la estructura de denominaciones se había modificado legalmente, dejando a los centavos como piezas sin importancia económica real.

La vida legal: Ley 19.679

A pesar de su obsolescencia práctica durante los años setenta, las monedas sobrevivieron bastante más tiempo en términos jurídicos. Su eliminación formal definitiva llegó con la Ley 19.679, promulgada alrededor de 1999 o 2000.

Esta ley suprimió legalmente a las monedas de 50, 10, 5 y 1 centavo al introducir oficialmente la moneda de $500. Así, el peso chileno tuvo una infancia bastante accidentada: volvió en 1975 acompañado de centavos, pero la inflación se encargó de volverlos inútiles en apenas unos pocos años.