¿El Evangelismo Está Destruyendo al Fútbol Brasileño?

En Brasil, hay un debate intenso sobre por qué la selección de fútbol ha perdido su brillo. Una teoría que circula es que el declive del equipo se debe directamente al avance del evangelismo en la cultura nacional.

Jugadores de fútbol y multitudes cantando en un estadio lleno de colorido y tambores.
El exuberante espíritu festivo del fútbol brasileño clásico.

Esta hipótesis sugiere que el fútbol brasileño tenía una identidad profundamente arraigada en la exuberancia, la fiesta y el colorido de una cultura hija del sincretismo entre lo católico y los imaginarios religiosos de origen africano. Cuando Brasil arrasaba en los mundiales, los jugadores llegaban a los estadios cantando samba y tocando tambores afrobrasileños. El juego en la cancha era simplemente la extensión de ese festejo colectivo.

Pero hoy, los jugadores de la selección son mayormente evangélicos. Dada su matriz dispensacionalista y su escatología cerrada, el evangelismo expulsa toda forma de sincretismo o diversidad. Los actuales jugadores llegan rezando a los partidos, y tocar esos tambores o invocar santos es visto como cosa del diablo. Como resultado, la selección se ha vuelto tristes, marciales y predecibles.

El Lente Sociológico de Max Weber

Aunque la idea es sugerente, es crucial aplicar un lente más riguroso para no caer en el determinismo. Un referente clave aquí es Max Weber y su tesis sobre las afinidades electivas. Weber no diría que una religión *causa* directamente un comportamiento, sino que ciertas doctrinas favorecen un ethos—una disposición mental—compatible con formas de actuar específicas.

Desde esa perspectiva, sí se puede preguntar si distintas formas de cristianismo producen distintos ethos deportivos. ¿Favorece una tradición la disciplina y el fatalismo? ¿Otra la espontaneidad?

Sin embargo, es vital ser cauteloso. Exigiríamos evidencia: ¿Realmente aumentó la proporción de futbolistas evangélicos al mismo tiempo que cayó el rendimiento? ¿Los jugadores evangélicos son estadísticamente menos creativos? Sin esos datos, el argumento sería solo una hipótesis.

Un jugador moderno serio en un entorno frío y aislado bajo una luz dura.
La modernización individualista y el contexto político de hoy.

Además, hay que notar que en América Latina, el crecimiento del evangelismo no ha sido solo religioso, sino también cultural y político. Muchas iglesias neopentecostales se han aliado con movimientos políticos conservadores, favorables al libre mercado y críticos del comunismo. Esto significa que los cambios sociales están ligados a una ideología más amplia.

Por otro lado, existen explicaciones alternativas para el declive de Brasil: la globalización del fútbol, la profesionalización europea o el cambio en las categorías formativas. Ninguna de estas hipótesis excluye que la religión también influya, pero hacen difícil atribuirle un peso decisivo.

En conclusión, esta discusión es intelectualmente sugerente, pero requiere demostración sólida para pasar de ser una observación cultural a un diagnóstico cerrado.