¿Tienen los gatos conciencia de su apariencia y la mente ajena?

¿Los gatos negros saben que son negros y aprovechan esa oscuridad para esconderse? Es una pregunta que muchos dueños de mascotas se plantean al ver cómo sus animales logran desaparecer en la penumbra. Probablemente no lo entienden en el sentido abstracto que le damos los humanos.

Gato negro en un entorno oscuro
¿Saben los gatos negros que su pelaje les sirve para ocultarse?

Un gato sí puede aprender por experiencia pura. Por ejemplo, puede descubrir mediante prueba y error que quedarse quieto en un rincón oscuro hace que las presas o las personas tarden más en detectarlo. Los gatos son bastante buenos asociando conductas con resultados positivos.

¿Teoría de la mente?

Lo que es mucho más dudoso es que hagan ese tipo de razonamiento abstracto: «mi pelaje es negro, el negro se confunde con la oscuridad, por lo tanto soy difícil de ver». Eso requiere un nivel de autoconciencia y comprensión de la propia apariencia para el que no hay evidencia en gatos.

De hecho, ni siquiera está claro que tengan una representación mental muy detallada de su propio aspecto externo. Se reconocen más por olor, movimiento y sensaciones físicas que por su imagen visual. Un gato probablemente sabe perfectamente que él está ahí, pero no necesariamente cómo se ve desde fuera.

Lo interesante es que el resultado práctico puede parecer el mismo sin comprender la razón. Y hay una escena fascinante que muchos dueños de gatos negros conocen bien: apagas la luz y ves dos ojos flotando en medio de la habitación. El gato parece dominar el sigilo mucho mejor que tú.

Este tipo de videos son fascinantes porque parecen mostrar una especie de «teoría de la mente» rudimentaria: la capacidad de representar lo que otro individuo sabe, ve o percibe. Hay experimentos serios que sugieren que los gatos podrían poseer algo de esto, aunque no al nivel humano.

Los estudios muestran que reaccionan de forma diferente según si una persona los está mirando o no, y parecen ajustar su comportamiento según la información disponible para otros individuos.

Dos gatos interactuando
Interacción entre un gato vidente y uno ciego

Aprendizaje sofisticado vs. Razonamiento

Por supuesto, con un video aislado siempre hay que ser cautos. Lo que nosotros vemos es: «El gato vidente sabe que el otro es ciego y por eso se aleja en silencio».

Pero también podrían existir explicaciones más simples:

  • Ha aprendido que el otro gato localiza principalmente por el oído.
  • Ha observado repetidamente que los movimientos silenciosos no provocan respuesta.
  • Está explorando una conducta que resultó efectiva antes.

La diferencia es sutil. El primer caso implica algo parecido a «sé que tú no puedes verme». Los otros casos son simplemente aprendizaje conductual.

Desde fuera, ambas cosas pueden parecer exactamente iguales. La ciencia animal moderna está llena de ejemplos así: comportamientos que parecen increíblemente inteligentes, donde el verdadero desafío es determinar si el animal está razonando sobre las mentes ajenas o aplicando reglas aprendidas muy sofisticadas.

Diagrama comparativo cognición animal
Diferencias entre aprendizaje y teoría de la mente en animales

Cabe mencionar que se ha encontrado evidencia de comprensión de perspectivas en cuervos, urracas y perros. Los gatos han sido menos estudiados porque, siendo sinceros, cooperan bastante peor con los investigadores que los caninos.

Y hay otro detalle curioso: si ese gato convivió mucho tiempo con el ciego, pudo haber aprendido específicamente las limitaciones de ese individuo. No sería «los gatos ciegos no ven», sino «Pepito reacciona al ruido pero no a los movimientos».

En muchos casos, todavía no tenemos una respuesta definitiva sobre qué está pasando realmente en su cabeza.