¿Se condenaba el intento de suicidio con la pena de muerte?

En algún momento ridículo de la historia, intentar quitarse la vida se consideraba un delito capital.

Un juez antiguo juzgando a una persona acusada de intento de suicidio en una sala oscura.
Ilustración histórica de un juicio por intento de suicidio en la Europa antigua.

Más específicamente, en Inglaterra hasta 1961 el intento de suicidio era considerado un crimen. Si sobrevivías al acto, podías ir a la cárcel; legalmente se lo trataba como «asesinato de uno mismo».

La lógica teológica y jurídica

En la Europa medieval, el suicidio consumado implicaba confiscación de bienes, deshonra pública y entierros degradantes. Sin embargo, el intento fallido podía castigarse con ejecución o mutilación, dependiendo del lugar y la época.

La razón detrás de esto era una lógica teológica y jurídica: si el suicidio es asesinato, y el asesino merece muerte, el sistema se vuelve circular y cruel. No fue un caso aislado ni anecdótico: fue derecho positivo durante siglos.