¿Mencionan los gatos en la Biblia y el Corán?

Es una pregunta frecuente si la Biblia menciona a los gatos. La respuesta directa es que no hay referencias explícitas al animal doméstico como lo conocemos hoy.

Varios pergaminos antiguos y manuscritos religiosos con siluetas de felinos en el fondo.
Manuscritos antiguos representando el contexto histórico de los textos religiosos.

Esto se debe principalmente al contexto cultural de la época. En las zonas donde surgieron los relatos bíblicos, como Israel y Mesopotamia, los animales más relevantes para la economía eran ovejas, cabras y burros, mientras que perros actuaban como guardianes. Por otro lado, aunque en Egipto los gatos eran sagrados, los hebreos evitaban muchas de esas prácticas religiosas, lo que explica su ausencia en los textos.

No obstante, existen pasajes que a veces se confunden con menciones felinas debido a traducciones antiguas o textos deuterocanónicos. Por ejemplo, ciertas versiones antiguas de Baruc 6:21 mencionaban gatos subiendo sobre ídolos, pero el texto original griego hablaba de murciélagos y aves. De igual forma, en Isaías 34:14 se traducían términos como ‘lilit’ como criaturas nocturnas o gatos salvajes, cuando hoy sabemos que se refería a chacales o lechuzas.

En cuanto al Corán, la situación es similar. El libro sagrado del Islam tampoco menciona a los gatos de forma explícita. Sin embargo, existe una imagen muy distinta en la tradición islámica gracias a los hadices, relatos sobre el profeta Mahoma. Se narra que este apreciaba mucho a los felinos; una historia famosa describe cómo cortó su manto antes de despertar a una gata llamada Muezza que dormía sobre él. Además, hay un hadiz que establece que los gatos no son impuros.

En conclusión, la Biblia y el Corán en sus textos originales no hablan de gatos domésticos, pero las tradiciones posteriores y ciertas interpretaciones históricas han dado lugar a estas leyendas populares.