¿Coincidencia o Conspiración? El Incidente de Alejandrina Cox y el Tanquetazo

El 27 de junio de 1973, apenas dos días antes del Tanquetazo, ocurrió el incidente de Alejandrina Cox. El general Carlos Prats iba en su automóvil cuando un Renault se colocó a su lado. Sus ocupantes le hacían gestos y burlas, lo que llevó al general a sacar una pistola y disparar para obligar a detenerse el vehículo. Una vez que descubrió que quien conducía era una mujer, la situación había cambiado irreversiblemente.

Ilustración histórica de Alejandrina Cox en su Renault y el general Carlos Prats durante el incidente del 27 de junio de 1973, rodeados por una multitud.
El momento tenso del incidente que debilitó políticamente al general Carlos Prats.

En cuestión de minutos, el episodio se transformó en una crisis política nacional. Una multitud bloqueó el automóvil del general, le desinflan los neumáticos y lo fotografían mientras él intenta escapar en un taxi. Esa misma tarde, Prats presenta su renuncia al presidente Salvador Allende.

¿Fue esto simplemente una reacción desastrosa de un hombre bajo tensión psicológica extrema? O fue parte de algo más concertado?

La Conspiración y la Operación Charly

Posteriormente surgieron testimonios que vincularon el episodio con una operación destinada a desprestigiar al general. Mónica González, en su libro La Conjura, recogió el testimonio del abogado Carlos Cruz-Coke sobre una denominada ‘Operación Charly’. Esta operación habría tenido como objetivo estudiar la personalidad de Prats y provocar una situación que lo hiciera reaccionar de manera que pudiera ser explotada políticamente. Se señala también la cercanía de Alejandrina Cox con sectores de Patria y Libertad.

Sin embargo, es crucial no confundir esta reconstrucción posterior con un documento firmado que diga ‘Plan Alejandrina Cox’. No tenemos prueba documental de tal plan maestro; todo depende de testimonios e investigaciones periodísticas.

El País como Munición Política

Aquí existe otra explicación que no requiere una conspiración perfectamente organizada: el país estaba completamente preparado para convertir cualquier incidente en munición política. Inmediatamente después del incidente, la prensa oficialista y la oposición construyeron realidades completamente diferentes a partir de los mismos hechos.

La ironía es aún más profunda. Al día siguiente, 29 de junio, ocurre el Tanquetazo. Prats sobrevive políticamente al intento armado de derribar al gobierno y contribuye decisivamente a sofocarlo. Sin embargo, el episodio de Cox había dejado una grieta en su autoridad.

Los conspiradores no necesariamente buscaban su renuncia inmediata; bastaba con erosionar su autoridad, generar dudas dentro del Ejército y hacerlo aparecer como alguien incapaz de controlar sus emociones. Prats sobrevivió al golpe de estado, pero la presión política y las protestas contra él culminaron en que el 23 de agosto de 1973 renunciara como comandante en jefe.

Diecinueve días después, Augusto Pinochet fue quien lo reemplazó para encabezar el golpe. Es una de esas secuencias históricas donde la cronología parece escrita por un guionista que se está pasando de obvio. La diferencia es que, lamentablemente, ocurrió de verdad.