Series envejecidas: ¿Qué aguantan el paso del tiempo y qué no?

Hay un momento mágico en la vida de cualquier fanático: el de volver a ver una serie que no se veía desde hace décadas. A veces es una experiencia reconfortante, y otras veces… bueno, deja mucho que desear. ¿Cómo me podía tragar estas imbecilidades? Es inevitable preguntarse qué series aguantan la prueba del tiempo y cuáles son simplemente reliquias que deberían haberse quedado en el olvido.

Comparación visual entre Magnum P.I., CHiPs, The Rockford Files y Columbo.
Un repaso visual a las series que definieron una década.

Para empezar, *Magnum P.I.* es un caso particularmente bueno. No porque todo sea realista —ni remotamente— sino porque la serie entendía perfectamente qué estaba haciendo. Tiene una mezcla de aventura, comedia y drama que la hace resistente al paso del tiempo. Además, los personajes parecen personas: Higgins no es solo un mayordomo graciosillo, y Magnum puede ser bastante vulnerable.

En contraste, *CHiPs* produce una reacción mucho más incómoda. Es uno de esos casos donde el recuerdo colectivo es muchísimo más amable que el material original. Uno recuerda a dos policías en motocicleta recorriendo California y se imagina una serie simpática de acción setentera. Pero la realidad es otra: persecuciones absurdas, delincuentes convenientemente estúpidos y procedimientos policiales que no resisten ni cinco segundos de análisis.

Esto nos lleva a otra categoría interesante: series que envejecieron bien narrativamente pero mal técnicamente, como *The Rockford Files* o *Columbo*, frente a otras atrapadas visualmente en su época, como *Miami Vice*. Incluso hay casos donde la nostalgia hace el trabajo sucio por nosotros, como con *Knight Rider* o *Airwolf*.

Finalmente, no se puede ignorar el fenómeno de las series que amábamos de niños pero que ahora descubrimos eran bastante malas. El niño veía: MOTO + EXPLOSIÓN + PERSECUCIÓN = COLOSAL. Pero el adulto ve la realidad: «Señor, acaba de atravesar cuatro carriles persiguiendo a un sospechoso por una infracción de estacionamiento». Y eso sí que duele.