Cómo medir si la lectura o la escritura es el cuello de botella en tus discos

Al copiar archivos grandes entre dos discos, es común preguntarse qué está limitando la velocidad: ¿es que leer del disco origen tarda demasiado, o es que escribir en el destino no va rápido? La respuesta no siempre es obvia. Para saberlo con certeza, podemos dividir nuestro enfoque en dos partes: observar lo que sucede mientras se copia y entender las capacidades reales de los discos.

Vista comparativa del Administrador de tareas y el Monitor de recursos mostrando métricas de disco en vivo.
Herramientas de monitorización en tiempo real para identificar cuellos de botella.

Analizando el rendimiento en tiempo real

La forma más directa de identificar el problema es medir cada disco por separado mientras la transferencia está activa. Así, podemos ver exactamente qué proceso está saturando el sistema.

Opción 1: Administrador de tareas

Para empezar sin complicaciones, abre el Administrador de tareas (Ctrl + Shift + Esc) y ve a la pestaña de Rendimiento mientras copias un archivo grande. Es una forma simple de ver si un disco está al 100% de carga.

Por ejemplo, si ves que el disco de origen está totalmente saturado mientras el de destino apenas tiene actividad, el problema es claramente la lectura. Si ocurre lo contrario, el cuello de botella está en la escritura. Observar estas velocidades en vivo te da una pista inmediata sobre qué proceso es el limitante.

Opción 2: Monitor de recursos

Si necesitas más detalle, puedes ejecutar resmon. Al entrar en la pestaña de Disco, verás métricas mucho más granulares por cada proceso. Aquí podrás monitorear los bytes leídos o escritos por segundo, así como el tiempo activo y la longitud de la cola del disco.

Si un disco permanece con 100% de tiempo activo y una cola considerable, ese es definitivamente el disco que no da abasto. Es mucho más revelador para detectar problemas específicos en comparación con las herramientas básicas.

Contexto con benchmarks y herramientas de comparación

Mientras que las herramientas anteriores te muestran lo que está pasando ahora mismo, otras opciones te dan un contexto sobre la capacidad real del hardware para entender por qué esas velocidades son bajas.

Opción 3: CrystalDiskMark

Para tener una idea clara de los límites, haz un benchmark a ambos discos. Esto te permite comparar sus capacidades reales antes de intentar copiar archivos masivos.

Comparación visual entre CrystalDiskMark y robocopy para medir el rendimiento máximo de los discos.
Herramientas de benchmarking para comparar capacidades de hardware y rendimiento de transferencia.

Por ejemplo, si ves que tu SSD alcanza 3500 MB/s pero tu HDD solo llega a 210 MB/s en lectura y 205 MB/s en escritura, ya sabes que la velocidad final estará limitada por el disco más lento. Copiar de un SSD hacia un HDD nunca superará esos límites de escritura.

Opción 4: Robocopy

Finalmente, puedes usar robocopy, que muestra directamente la velocidad media de transferencia. Si esa velocidad coincide con el rendimiento máximo conocido de uno de tus discos en un benchmark, ya tienes la confirmación de cuál es el limitante.

Casos típicos y conclusiones

Con estas herramientas, puedes anticipar los problemas comunes. Por ejemplo, cuando copias desde un SSD hacia un HDD, casi siempre limita la escritura del disco de destino. Si vas al revés, es la lectura del HDD lo que frena el proceso.

Incluso si usas dos discos NVMe, a veces el cuello de botella no son los propios discos, sino factores como la CPU, el sistema de archivos o el bus PCIe. Usar estas herramientas en conjunto te permite saber exactamente dónde está el problema antes de intentar optimizar tu sistema.