Viaducto Gokteik: ¿Por qué da miedo este puente de Myanmar?

Si alguna vez has escuchado hablar sobre el viaducto Gokteik en Myanmar, probablemente te hayas preguntado si es realmente seguro. La respuesta corta y honesta es que depende de lo que estemos midiendo.

Vista aérea del viaducto Gokteik con un tren en la estructura metálica
El viaducto Gokteik cruzando el valle de Myanmar.

Desde una perspectiva histórica, el puente fue una auténtica proeza de ingeniería inaugurada a principios del siglo XX. Mide unos 689 metros de largo y se eleva a una altura impresionante de 102 metros sobre el fondo del valle. Fue el puente ferroviario de acero más grande del mundo en su época.

Entonces, ¿por qué transmite una sensación de peligro tan enorme? La realidad es que la seguridad estructural por sí sola no explica esa percepción. El viaducto tiene un diseño de celosía muy abierto; desde el tren se ve directamente el vacío. Además, los trenes lo cruzan a velocidades reducidas para proteger la estructura antigua.

El contexto actual también juega un papel fundamental. A pesar de haber sufrido daños durante conflictos recientes y ser reparado por las autoridades, la situación de guerra en Myanmar añade una capa de incertidumbre que no se encuentra en otras infraestructuras similares.

Gokteik frente al Viaducto del Malleco

Es fascinante compararlo con el famoso Viaducto del Malleco en Chile. A primera vista, son gemelos: ambos son viaductos de acero del cambio de siglo y comparten una altura prácticamente idéntica.

Sin embargo, las diferencias son claras. El Gokteik es casi el doble de largo que su par chileno, lo que implica un desafío de ingeniería mayor para cruzar valles más anchos con torres metálicas muy esbeltas.

En términos de seguridad y mantenimiento, me inspiraría mucho más confianza el Malleco. Chile tiene una larga tradición de inspección y ha realizado refuerzos estructurales modernos para adaptarlo a locomotoras pesadas, algo que no ha sido tan sistemático en la infraestructura ferroviaria de Myanmar.

Primer plano de las vigas de acero abiertas
Detalle de la estructura abierta del viaducto Gokteik.

La percepción es clave: cruzar el Gokteik hace sentir que vas sobre un gigantesco mecanismo colgado en el aire, mientras que el Malleco se siente como una estructura histórica robusta y familiar.

¿Y qué pasa con el Brazo Largo?

Mencionar el viaducto Gokteik inevitablemente hace pensar en otras obras de ingeniería masiva, como el Complejo Zárate–Brazo Largo en Argentina. Aunque comparte ese prestigio de ser una obra monumental, la comparación cambia radicalmente.

Vista aérea del complejo de puentes en Argentina
El complejo de puentes Zárate–Brazo Largo cruzando el río Paraná.

A diferencia del Gokteik o el Malleco, que son viaductos puros para cruzar valles profundos, el Brazo Largo es un complejo diseñado desde el principio para soportar ferrocarril y carretera simultáneamente.

Lo que impresiona en el Brazo Largo no es la sensación de vértigo o de estar suspendido sobre el vacío, sino la inmensidad del río Paraná y las torres que superan los 100 metros. Es un hito de una época distinta de la ingeniería: la era de los puentes atirantados de hormigón y acero.

En resumen, el Gokteik sigue siendo un símbolo de la ambición ferroviaria del siglo XX, pero su combinación de diseño abierto, antigüedad y contexto geopolítico es lo que realmente define su reputación como una estructura intimidante para los viajeros modernos.