Teletransportar una persona o una RTX 5090?

Teletransportar una persona o una RTX 5090?

¿Qué sería más fácil de teletransportar: una persona o una tarjeta gráfica como la RTX 5090? Analizamos los desafíos físicos y filosóficos detrás de este concepto.

Imagen de una tarjeta gráfica futurista bajo un campo de energía de teletransporte
La reconstrucción átomo por átomo de una GPU es mucho más viable que la de una persona.

La GPU es más fácil que un ser humano

Aunque una RTX 5090 es increíblemente compleja, es un objeto inerte. Solo habría que conocer la posición y estado de sus átomos para reconstruirla. Por otro lado, una persona tiene del orden de 10²⁸ átomos, además de un cerebro cuyo estado cambia constantemente.

Habría que preservar no solo la estructura física, sino también la actividad neuronal responsable de la memoria y la conciencia. Aunque la tarjeta contiene miles de millones de transistores, sigue siendo mucho más simple de reproducir que un ser humano vivo.

¿Qué tecnología existe hoy?

Con la tecnología actual, ninguna de las dos cosas es posible. Lo más cercano es el teletransporte cuántico, que solo transfiere información sobre estados cuánticos de partículas individuales y requiere un sistema físico en ambos extremos.

El chiste de los intentos fallidos

Imagina el registro de pruebas para lograr que la GPU funcione: Intento #1 sería polvo de silicio, el #278 encendería sin detectar memoria VRAM, y el #12.431 pasaría el POST.

Aunque un teletransportador reconstruyera la materia átomo por átomo, no habría margen para un «casi funciona». Bastaría que un puñado de átomos quedaran en el lugar equivocado dentro del chip para que la GPU fuera completamente inservible.