¿Por qué el corredor de Lonquimay es más viable que el tren Brasil-Perú?

En los últimos meses, el tema de un ferrocarril transoceánico que conecte Brasil y Perú ha cobrado mucha fuerza en los medios. Sin embargo, al analizar el panorama actual, es evidente que hay una diferencia abismal entre este proyecto y otras iniciativas históricas en la región.

Mapa geográfico mostrando las rutas ferroviarias propuestas en Sudamérica.
Mapa comparativo: Ruta Brasil-Perú frente al corredor Chileno-Argentino por Lonquimay.

La realidad del proyecto Brasil-Perú

A octubre de 2026, el ferrocarril transoceánico entre Brasil y Perú se encuentra en una etapa puramente política o económica. Aunque existen propuestas como la conexión Ilhéus–Perú o la ruta hacia el puerto de Chancay, no hay ninguna obra física en marcha. El gobierno brasileño ha planteado terminar los estudios y diseños para que los siguientes gobiernos puedan licitar las obras, pero hasta ahora se limita a negociaciones y búsqueda de financiación.

El caso del corredor Chileno-Argentino

Para entender por qué el proyecto de Brasil-Perú parece tan distante en comparación con otras rutas, es útil mirar la historia del Ferrocarril Trasandino del Sur a través de Lonquimay. Este corredor tiene una ventaja enorme: Chile ya construyó la parte más complicada de su lado.

La infraestructura chilena incluye el ramal Púa–Curacautín–Lonquimay, y crucialmente, el gigantesco túnel de Las Raíces, terminado en 1939. Este paso atraviesa los Andes a una altitud mucho menor que otras rutas históricas, resolviendo la gran barrera topográfica.

Gráfico comparativo de infraestructuras ferroviarias en Sudamérica.
Comparación entre la infraestructura completada en el corredor de Lonquimay y las negociaciones actuales del tren transoceánico.

¿Por qué estudiar Lonquimay primero?

La conclusión lógica de este análisis es que el corredor por Lonquimay merece un estudio serio y prioritario. Al tener dos redes ferroviarias históricas, pasos fronterizos existentes y la cordillera ya resuelta con un túnel funcional, la ecuación cambia completamente.

La pregunta clave no debería ser si es posible construir el tren, sino si hay suficiente flujo de carga para que esos kilómetros restantes sean una inversión rentable. Mientras Brasil y Perú negocian desde cero, el corredor chileno-argentino ya tiene la ingeniería más difícil hecha.