MacOS 28 y el adiós a Rosetta: ¿El fin de la compatibilidad en Apple Silicon?

Apple está a punto de dar un golpe significativo al ecosistema de sus usuarios: con el lanzamiento de macOS 28, la compañía eliminará oficialmente el soporte para ejecutar aplicaciones Intel mediante Rosetta 2. Esta decisión marca el fin de una transición que ha durado aproximadamente siete años desde el debut del primer Mac con Apple Silicon en 2020.

Diagrama vertical que muestra los hitos de la transición de Apple, destacando el año 2027 y la eliminación de Rosetta 2 en 2026-2027.
Línea de tiempo de la transición: desde 2020 hasta el fin del soporte en macOS 28.

¿Por qué eliminar Rosetta ahora?

El razonamiento detrás de este cambio es doble. Por un lado, Apple argumenta que la curva de rendimiento en informática se ha estabilizado; las aplicaciones de hace una década siguen siendo perfectamente útiles y el hardware moderno ya no ofrece ventajas drásticas sobre el software antiguo.

Por otro lado, mantener Rosetta 2 implica costos de ingeniería significativos. Validar, probar y corregir la ejecución de código x86 es un proceso costoso para un sistema operativo que Apple quiere simplificar. La filosofía actual de la compañía prioriza una plataforma limpia y moderna sobre la preservación histórica del software.

El impacto en usuarios y hardware

Aunque el anuncio suena alarmante, no todos los usuarios lo sentirán igual. Para un usuario promedio que solo utiliza navegador web, Office o Adobe actual, la desaparición de Rosetta será invisible. El verdadero dolor se concentrará en nichos específicos: coleccionistas de software antiguo, jugadores con bibliotecas masivas en Steam y profesionales que dependen de herramientas abandonadas.

Un aspecto crítico que a menudo se pasa por alto es el impacto en el hardware. Muchas interfaces de audio, equipos de laboratorio o dispositivos industriales antiguos dependen de paneles de control Intel para funcionar correctamente. Si Rosetta desaparece y no existe una versión nativa ARM, estos dispositivos podrían convertirse en ladrillos digitales, dejando inutilizado hardware que físicamente sigue funcionando perfectamente.

¿Una reacción masiva?

Es probable que la comunidad técnica se enoje considerablemente. Los usuarios de juegos, desarrolladores y entusiastas tecnológicos probablemente llenen foros y redes sociales con quejas sobre este cambio. Sin embargo, es poco probable que esto derive en una crisis de ventas generalizada para Apple.

Más bien, macOS 28 podría terminar siendo recordado como la «Catalina 2.0»: una versión impopular entre los veteranos y coleccionistas, pero que no afecta drásticamente el mercado masivo de consumidores promedio. La transición ha sido sorprendentemente larga —aproximadamente siete años— y Apple parece estar confiando en que la mayoría de sus usuarios nunca notarán realmente cuando se apaga el soporte para su software favorito.