La historia de los cerdos y el ‘lo hizo un mago’: ¿Por qué aceptamos los agujeros en las historias?

Al analizar el episodio de los endemoniados de Gadara, surge una pregunta fundamental: ¿es este relato histórico o simplemente una construcción literaria? Si la historia fuera completamente inventada, no habría dos mil cerdos reales por los que lamentarse. Sin embargo, incluso si asumimos que todo es ficción, las historias mal escritas siguen generando agujeros porque los autores a menudo priorizan el impacto dramático sobre la lógica interna.

Imagen dividida mostrando la historia de Jesús con los cerdos al lado de una persona frustrada analizando un agujero en la trama, ilustrando cómo las historias usan trucos para explicar lo inexplicable.
La tensión entre creencias antiguas y atajos narrativos modernos para cerrar lagunas lógicas.

El problema de la realidad y los ‘plot holes’

Aquí surge una tensión fascinante: si decimos que los demonios son solo una reinterpretación cultural, ¿por qué asumimos que los cerdos murieron realmente? La crítica es que estamos tomando únicamente las partes del relato que sirven para reforzar nuestro argumento. Esto nos lleva a preguntarnos cómo nacen estas inconsistencias.

La memoria humana no funciona como una cámara de video; es probable que distintas personas conservaran versiones incompatibles, o que los autores condensaran varios episodios en uno solo. Lo curioso es que estos agujeros aparecen tanto en historias auténticas como en relatos inventados. Si un autor falla al prever las implicaciones de sus acciones, el resultado es una narración llena de costuras.

El ‘lo hizo un mago’ y la maldición de Another

Al reflexionar sobre esto, recuerdo una escena clave del anime Another. Cuando algo resulta inexplicable dentro de su universo, los personajes simplemente aceptan que la «maldición» lo dispone así. Es exactamente igual a cuando alguien dice: «Lo hizo un mago».

Ese recurso nació como una burla para cerrar cualquier agujero del guion sin resolverlo dentro de las reglas establecidas. En *Another*, la respuesta implícita es que «así funciona la maldición», desplazando la pregunta hacia abajo en lugar de responderla realmente.

¿Por qué aceptamos estas explicaciones?

El ser humano tiene una enorme tolerancia a este tipo de atajos. Cuando un concepto es aceptado por la audiencia, deja de generar preguntas. Si el público cree en la magia, «lo hizo un mago» basta; si cree en la ciencia ficción, frases como «fluctuaciones cuánticas» o «la IA tomó esa decisión» son suficientes.

La diferencia está en que, al analizar textos antiguos, entran en juego cuestiones históricas y religiosas que hacen el análisis mucho más delicado. En última instancia, tanto los demonios de la antigüedad como las anomalías cuánticas modernas cumplen la misma función: cerrar bucles lógicos para satisfacer a la audiencia sin necesidad de pruebas.