Gobierno Kast y la ausencia de una política de software libre

Con el inicio del nuevo gobierno de José Antonio Kast, es natural preguntarse si habrá cambios significativos en la agenda tecnológica del Estado. Hubo una esperanza inicial: ¿acaso el objetivo de ahorrar en el gasto público pudiera estar en armonía con reemplazar programas pagados por sus equivalentes gratuitos? Sin embargo, al analizar los hechos, resulta que hasta donde se sabe, todo sigue exactamente igual.

Ilustración digital del espacio vacío de un gobierno y una bandera de software libre apagada en el escritorio
El nuevo gobierno de José Antonio Kast inicia su mandato sin una política visible hacia el software libre en la administración pública.

La realidad es más cruda. Respecto al nuevo gobierno de Kast y su posición respecto del software libre, la postura oficial no ha manifestado nada concreto hasta ahora. No aparece en el plan de gobierno ni en los comunicados públicos una política explícita para promover herramientas libres o reemplazar software comercial. Lo que sí está claro es el eje predominante de su propuesta económica: recortes al gasto público, ajuste fiscal y reducción del rol del Estado con un enfoque neoliberal clásico.

¿Por qué no se avanza?

Es comprensible sentir frustración cuando uno espera que un gobierno progresista empuje la soberanía tecnológica, pero luego mira alrededor y nada ha cambiado. Hay varias razones poco glamorosas por las que esto sucede. La primera es la inercia burocrática: el Estado es un animal enorme y conservador. Migrar a software libre no es solo instalar una herramienta; implica capacitación masiva, compatibilidad con sistemas heredados y resistencia interna.

La segunda razón es que el progresismo suele priorizar otras batallas como derechos sociales o pensiones, dejando al software libre como un tema técnico menor que no moviliza marchas. Además, muchos gobiernos siguen comprando soluciones llave en mano a grandes proveedores porque eso reduce riesgos administrativos; Microsoft y Oracle venden tranquilidad institucional.

El contexto internacional

Es importante notar que no hay una regla inquebrantable que diga que un gobierno de derecha no usará software libre. Por el contrario, en países como Alemania o la ciudad de Múnich se han impulsado políticas de migración a código abierto por razones pragmáticas: ahorro de licencias e independencia tecnológica. Incluso Francia ha desarrollado proyectos colaborativos para reducir la dependencia de soluciones extranjeras.

En conclusión, aunque el software libre calza precioso con valores como la transparencia y el bien común, rara vez se traduce en acción sostenida por parte de los gobiernos progresistas. Queda como un gesto simbólico o una política que no forma parte del storytelling principal del partido.