El ruido del 2012: Infraestructura de salud y acreditación en Chile

El programa de acreditaciones de calidad en salud en Chile es un sello oficial que busca garantizar estándares de seguridad y atención. Sin embargo, hay algo que no deja de hacerme ruido: los criterios actuales para esta acreditación han permanecido prácticamente congelados desde el año 2012.

No existe absolutamente ningún ítem en la evaluación directa que haga referencia a infraestructura de redes, equipos informáticos o software. Es un hecho innegable que hoy la atención en salud vive y respira sobre sistemas digitales, pero los estándares siguen anclados a una lógica pre-crítica digital.

Documento antiguo de acreditación sanitaria junto a un sello oficial
Los estándares de acreditación siguen congelados desde 2012.

Esta situación genera una tensión interesante. Aunque la infraestructura tecnológica no se evalúa explícitamente, hay algo frustrante en ver que te pidan excelencia clínica mientras la columna digital queda fuera del diagnóstico.

La realidad oculta de la evaluación

Aquí es donde el análisis se vuelve más complejo. Aunque los criterios directos no han cambiado, la infraestructura tecnológica termina siendo evaluada por la ventana, pero de forma indirecta y peligrosa.

Cuando revisan trazabilidad, continuidad asistencial, notificación de eventos o confidencialidad de datos… todo eso descansa sobre sistemas informáticos. El sistema simplemente evalúa el resultado, no la causa técnica subyacente.

Resultados clínicos dependientes de la infraestructura digital
La infraestructura TI se evalúa indirectamente a través de los resultados clínicos.

Este enfoque es problemático porque se castiga el síntoma en lugar de la infraestructura. Se premia el parche heroico en vez del diseño robusto, e invisibiliza el trabajo silencioso de quienes sostienen la tecnología.

¿Qué debería cambiar?

No se trata de exigir estándares complejos como ISO 27001, sino de algo sensato y básico: continuidad operacional de sistemas críticos, gestión de cambios y dependencia de proveedores. Es seguridad del paciente, aunque no huela a alcohol gel.

Médico junto a servidores desconectados
La realidad oculta: la infraestructura que sostiene la atención clínica.

En conclusión, el ruido que detectas es una señal sana. La acreditación actual queda conceptualmente congelada en una época pre-digital, y reconocer esta desconexión es el primer paso para alinear la regulación con la realidad tecnológica de los hospitales.