El fin de la era de los codecs: de instalar filtros a reproducir todo

Mientras el reproductor nativo de Windows dependía de que los codecs de video y audio estuvieran instalados para todo el sistema, programas como winamp o vlc decidieron empaquetar todos esos componentes con su aplicación. Pero, ¿qué pasaba con los otros programas que también dependían de los codecs del sistema? ¿Quién se acuerda de ellos?

Comparación visual entre la era antigua de gestión de códecs y la experiencia moderna de reproducción multimedia.
La evolución desde la gestión manual de codecs hasta el poder de los reproductores modernos.

Los reproductores sepultados por la dependencia del sistema

Hubo toda una generación de software que quedó olvidada bajo la famosa frase «instale el códec correspondiente». Windows no tenía simplemente todos los codecs instalados; durante mucho tiempo, el ecosistema multimedia dependía de componentes como Video for Windows (VfW), DirectShow y filtros registrados en el sistema. Los programas podían apoyarse en esos componentes, por lo que lo que estuviera instalado determinaba qué podían reproducir.

Los usuarios de esa época seguramente recuerdan casos paradigmáticos como Windows Media Player, donde si el sistema no tenía el códec adecuado, aparecía el glorioso «Cannot play the file». Otros programas clave incluían:

  • RealPlayer: RealVideo y RealAudio eran prácticamente su propio universo.
  • QuickTime Player para Windows: otro pequeño ecosistema que manejaba formatos que WMP no entendía.
  • BSPlayer, Zoom Player y GOM Player: populares en sus respectivas eras, con mecanismos para localizar componentes faltantes o aprovechar filtros DirectShow.
  • MPlayer para Windows: un punto de inflexión donde empezaba a cambiar la historia al llevar su propia maquinaria de decodificación.

La subcultura de los packs de codecs y ffdshow

Luego estaban los packs de codecs, que fueron casi una subcultura propia: K-Lite Codec Pack, CCCP, Shark007, entre otros. Durante un tiempo, el reproductor era casi lo de menos; lo importante era tener correctamente armado el ecosistema de filtros.

Un usuario podía tener Windows Media Player junto con K-Lite, ffdshow y Haali para reproducir prácticamente cualquier cosa. Mientras que otro usuario con el mismo archivo pelado solo podría ver un mensaje de «formato no compatible».

Hoy en día: la obsolescencia de los codecs

Lo bonito es que VLC cambió radicalmente la filosofía. En vez de preguntar a Windows si sabía decodificar H.264, el reproductor moderno simplemente dijo: «Me importa un carajo lo que sepa Windows; yo sé decodificar H.264».

MPlayer hizo algo parecido, y de ahí viene buena parte de la filosofía heredada por proyectos como mpv. MPC-HC también terminó siendo un reproductor flexible al incorporar sus propios decodificadores internos basados en FFmpeg. De hecho, hay una razón por la que hoy nos parece tan extraño todo aquello: el concepto de «instalar codecs» prácticamente desapareció para el usuario común.

Hoy bajas VLC y abres un archivo complejo sin pensar en los códecs. Hace 20 años, aquello podía convertirse en una tarde completa de preguntas y descargas frustrantes. Una época gloriosa y absolutamente absurda.