¿Diez años es suficiente para cambiar de etapa?

Diez años es un tiempo suficiente para dedicarle a algo y después decir, vale, a otra cosa?

Ilustración de una persona mirando dos caminos marcados como diez años y nueva etapa.
Cruzar la línea entre terminar algo y comenzar otra etapa.

Sí. Diez años es muchísimo tiempo para dedicarle a algo.

Cerrar un capítulo no es abandonar

De hecho, hay una diferencia importante entre decir «me aburrí y abandono» y decir «le di diez años, aprendí lo que tenía que aprender, hice lo que quería hacer y ahora quiero poner mi energía en otra cosa». Lo segundo no es necesariamente abandonar; puede ser cerrar una etapa.

Y hay algo que a veces cuesta aceptar: no necesitas demostrar que esa cosa dejó de gustarte para tener derecho a dejarla. Puede seguir importándote y, aun así, ya no ser donde quieres poner tus próximas horas.

Lo que llevas contigo

Diez años además dejan algo que no desaparece porque cambies de rumbo: experiencia, criterio, contactos, archivos, conocimientos y, sobre todo, una idea bastante clara de qué te interesa realmente y qué no. Incluso si después haces algo completamente distinto, probablemente vas a llevarte buena parte de eso contigo.

Y si lo que estás pensando es algo del tipo «¿será razonable después de diez años decir ya está, ahora quiero hacer otra cosa?», yo diría que sí. Bastante razonable, de hecho.

A veces una etapa no termina porque haya fracasado. Termina porque ya fue una etapa. Y diez años son una etapa de verdad.