Rifas de Solteros Reales: De la Sitcom a la Subasta Solidaria

¿Alguna vez has visto en una sitcom a un grupo de solteros ser puestos «a subasta» por una mujer o una organización benéfica? Es un tropo clásico que nos hace preguntarse: ¿ocurría esto realmente? ¿Por qué parece que nunca existió aquí?

La respuesta es sí, y lo curioso es que no es una invención de ficción. Las sitcoms simplemente agarraron esta práctica real y la llevaron al extremo para hacer comedia. Lo que probablemente recuerdas se llama bachelor auction. Consistía en poner a hombres solteros—normalmente voluntarios o gente conocida localmente—a subasta. La persona que hacía la oferta ganadora obtenía una cita, una cena o unas horas de compañía. El dinero iba a una organización benéfica.

Sala de eventos de los años 90 para una subasta de solteros
La realidad histórica de las subastas de solteros en los años 80 y 90.

Estas subastas fueron bastante populares en EE.UU., especialmente durante los años 80 y 90. El Los Angeles Times describía cómo eran suficientemente populares como para aparecer en programas como Cheers, L.A. Law y Designing Women. Había distintos grados de «dignidad»: desde versiones elegantes con trajes hasta espectáculos más cercanos a un meat market.

Entonces, ¿por qué en Chile parece que nunca existió? La razón es cultural. En EE.UU., la recaudación mediante espectáculos sociales es una tradición enorme. En cambio, decir «vamos a hacer una rifa de solteros» en Chile tiene una connotación entre absurda y humillante.

La televisión estadounidense exportó tanto este tropo que nos parece que debió ser mucho más habitual de lo que realmente fue. Pero hoy, la idea ha evolucionado. Podemos rescatar el espíritu de estas subastas para eventos benéficos modernos sin la vergüenza pública.

La Subasta Solidaria: Un Concepto Ético

Para una actividad como el CESFAM o para recaudar fondos para la Teletón, no presentaría esto como una «subasta de solteros». En su lugar, lo convertiría en una «Subasta solidaria de experiencias». Aquí, la persona es el anfitrión de una actividad y se subasta la experiencia, no al individuo.

Cada participante ofrece algo que realizará junto con quien haga la mayor donación: un café y conversación, una once preparada por ellos, una tarde de película elegida por el ganador, o incluso una clase de baile personalizada. La gracia está en dejar que cada participante diseñe su propio «lote».

Sala moderna para una subasta benéfica
La propuesta de subasta solidaria ética para recaudar fondos.

Esto permite que las más atrevidas se entusiasmen con lotes juguetones—como un karaoke privado o una serenata a pedido—mientras los simpáticos aceptan sus propias ideas, sin que nadie esté literalmente siendo vendido. La puja compra la actividad, no derechos sobre la persona.

Podrías mantener el lenguaje emocionante de las subastas clásicas: «¿Quién ofrece $20.000?», «¡Veinticinco!», hasta llegar a un silencio dramático y luego adjudicar el lote al fondo de Teletón.

Es una forma elegante de usar la maquinaria de recaudación de fondos que tanto exito tuvo en los 90, pero adaptándola para que sea voluntaria, mixta y respetuosa. Así, por una vez, la sitcom no estaría mintiendo, sino ofreciendo una versión moderna y ética de un fenómeno cultural real.