Por qué ‘a mi persona’ suena frío en una denuncia de abuso

Hoy quiero hablar de algo que me detuvo al leer un hilo reciente en Reddit: la forma exacta en que alguien cuenta una experiencia personal, especialmente cuando se trata de situaciones delicadas como el abuso sexual.

Imagen dividida mostrando documentos legales fríos a la izquierda y una figura humana vulnerable a la derecha, simbolizando el contraste entre el lenguaje burocrático y la experiencia personal.
La distancia entre lo legal y lo humano en el lenguaje cotidiano.

Un usuario compartió su historia familiar y mencionó que había denunciado a su hermano por ‘abuso sexual a mi persona’. Al principio, pensé que era solo un error gramatical o una forma muy extraña de escribir. Pero al analizarlo más a fondo, me di cuenta de que hay algo más profundo en esa elección lingüística.

La lógica narrativa natural

El usuario escribió: ‘lo denuncié por abuso sexual a mi persona’. Suena raro porque rompe la lógica narrativa natural del español cotidiano. Generalmente, cuando alguien cuenta una experiencia personal fuerte, lo más natural suele ser seguir el orden de los hechos:

  • Primero te pasa algo.
  • Luego actúas en respuesta.

Eso se traduce a frases como ‘me robó y lo denuncié’ o ‘abusó de mí y lo denuncié’. Al invertir este orden, el foco cambia. Parte desde la acción legal en lugar de la experiencia vivida, lo que le da un tono frío, distante y casi burocrático.

La distancia emocional

También hay un matiz sutil aquí: esa construcción burocrática crea una distancia emocional innecesaria. Al centrarse en la denuncia como un trámite legal y usar términos tan formales para el sujeto, se pierde la calidez de la experiencia directa.

Esto no significa que la denuncia sea falsa o que haya mala intención. Es simplemente una forma de protegerse emocionalmente del recuerdo, o quizás el arrastre de un lenguaje legal después de pasar por un proceso formal con abogados y fiscalía.

Conclusión

Es importante aclarar que esto no es un indicador fiable de deshonestidad. Son solo hábitos lingüísticos o formas de expresarse para evitar el dolor directo del recuerdo. Es fascinante cómo un pequeño giro en la frase cambia tanto la percepción y el sabor emocional de todo el relato.