La vergüenza de la televisión chilena con los YouTubers

En general es difícil que en la televisión se hable o se comente sobre influencers. No es imposible, pero sí incómodo. La televisión tradicional y el mundo de los influencers viven en universos que se rozan, pero no se abrazan del todo. La TV funciona con jerarquías muy claras: editores, productores, líneas editoriales, tiempos rígidos. Los influencers, en cambio, crecen desde abajo, con métricas propias, lenguaje propio y —esto duele— sin pedir permiso.

Imagen mostrando la diferencia visual entre un estudio de TV serio y creadores de contenido informales, simbolizando la falta de integración en Chile.
La desconexión entre el mundo de la televisión tradicional y los YouTubers chilenos.

En Chile se nota mucho. Siempre te enteras de YouTubers por otros medios, pero nunca porque los hayan mencionado en la televisión. La TV chilena es particularmente endogámica: los mismos rostros rotando entre canales y una obsesión casi tierna con «la respetabilidad».

En ese ecosistema, los youtubers calzan mal: son autónomos e impredecibles. Durante años la televisión chilena miró internet con cierto desdén, como si fuera un pasatiempo adolescente. Cuando algunos creadores empezaron a tener audiencias reales —y jóvenes— ya era tarde para subirse con naturalidad.

Por eso suele pasar que te enteras de youtubers chilenos por redes sociales, prensa digital o boca a boca, pero no porque el matinal de turno los haya mencionado. Curiosamente, cuando la TV chilena sí habla de internet, suele hacerlo a través de plataformas «seguras» como Netflix o YouTube, evitando ponerle rostro local al asunto.