La Promesa y la Realidad: Analizando las Metas Económicas de Gabriel Boric

La Promesa y la Realidad: Analizando las Metas Económicas de Gabriel Boric

En junio de 2024, el presidente Gabriel Boric hizo una promesa económica que resonó en todo el país. Durante su Cuenta Pública, con menos de dos años de mandato por delante, presentó un desafío directo a la opinión pública.

Foto del presidente Gabriel Boric en un evento oficial.
Gabriel Boric durante su Cuenta Pública de junio de 2024.

La frase clave fue contundente e invitó al escrutinio público. Al finalizar su mandato, prometió que la economía chilena crecería por encima del promedio de los ocho años anteriores y generar más de 700 mil nuevos empleos. También se comprometió a reducir la pobreza, bajar las tasas de informalidad y frenar el crecimiento de la deuda pública.

El Contraste con la Realidad

Ahora que tenemos los datos del cierre de su administración, es momento de contrastar esas cifras. El análisis revela un panorama mixto donde no todo cumplió lo esperado en los plazos marcados.

Comencemos por el punto más visible: el objetivo de 700 mil empleos. Hasta mayo de 2025, el propio ministro de Economía, Nicolás Grau, reconoció que alcanzar esa meta era «difícil de lograr». Los números oficiales mostraron que se habían creado alrededor de 570 mil empleos hasta ese momento, lo cual deja una brecha clara con la promesa original.

El crecimiento económico también fue objeto de debate intenso incluso durante el mandato del presidente. Varios análisis realizados en su momento indicaban que las proyecciones oficiales sugerían que el gobierno no alcanzaría a superar el promedio de los ocho años previos, lo cual generó una discusión constante sobre la viabilidad de esa meta.

Por otro lado, la deuda pública se convirtió en un punto de controversia hacia el final de su administración. Hubo críticas significativas desde el gobierno siguiente respecto a las proyecciones fiscales y la trayectoria de la deuda, lo que demuestra cómo este indicador fue central en la evaluación posterior de su gestión.

En cuanto a la pobreza y la informalidad, estos indicadores tuvieron evoluciones más mixtas. No se puede hablar de un fracaso absoluto sin mirar las cifras específicas del cierre de gobierno para una evaluación definitiva sobre si se cumplieron los objetivos planteados inicialmente.

El Impacto Político de «Cobrar la Palabra»

A pesar de estos hallazgos, el impacto político de la frase es innegable. La expresión «me pueden cobrar la palabra» se convirtió en un benchmark cultural para la rendición de cuentas. Cada vez que salían nuevas cifras económicas al aire, críticos y medios empezaron a usar esa frase icónica para señalar las desviaciones entre lo prometido y lo ejecutado.

En conclusión, aunque hubo áreas donde el gobierno superó sus expectativas, la promesa de 2024 se quedó como una referencia clave en el debate político chileno sobre la gestión económica del periodo.