La industria alimentaria y el gobierno corporativo: ¿quién manda de verdad?

¿Fue la industria alimentaria estadounidense la que, ante informes sobre obesidad, impulsó con fuerza que la gente empezara a hacer ejercicio en lugar de simplemente comer menos? La respuesta corta es sí: hubo un cambio deliberado para desviar la atención del papel de los ultraprocesados hacia el estilo de vida individual.

Infografía mostrando cómo la industria alimentaria dirige el foco hacia el ejercicio físico en lugar de la calidad dietética
La industria prioriza el ejercicio sobre la dieta para evitar regulaciones estructurales.

Desde los años 70, grandes empresas financiaron campañas y organizaciones que enfatizaron la falta de ejercicio como el problema principal. Promovieron el mensaje cómodo de que «el problema es la falta de movimiento» para evitar hablar de la calidad alimentaria o impuestos a la industria.

¿Gobiernan las corporaciones?

Aquí surge una pregunta clave: ¿qué hay de cierto en los gobiernos «democráticos»? La conclusión es que no están de adorno, pero tampoco mandan como sugiere el relato clásico. Funcionan dentro de límites estrechos que no son accidentales.

El Estado sí quiere ciudadanos sanos, pero ese interés compite con el crecimiento económico, la recaudación y la presión de los lobbies. El resultado es una gestión del daño: evitan el desastre total y hacen reformas incrementales cuando el problema ya es evidente.

Izquierda vs Derecha extrema

Un punto fascinante de esta discusión es cómo se comportan los gobiernos. Sorprendentemente, un gobierno de izquierda con buenas intenciones puede terminar siendo más conservador que uno de derecha extremista. Esto ocurre porque la izquierda suele internalizar límites por miedo a desestabilizar el sistema o volver al autoritarismo.

Por otro lado, una derecha extrema no busca consenso y acepta el conflicto como herramienta. Al no tener miedo de romper cosas, un gobierno radical podría incluso ser más transformador que uno moderado paralizado por la prudencia.

Milei en Argentina vs Chile

Es importante distinguir contextos: en Argentina, un gobierno de derecha extrema como el de Milei pudo aprovechar una crisis macroeconómica para justificar cambios bruscos. Sin embargo, si aplicáramos este escenario a Chile, donde los problemas son otros (legitimidad y cohesión social), la dinámica cambiaría.

Político limitado por las fuerzas económicas en su intento de gobernar
La frase 'en la medida de lo posible' ilustra cómo los gobiernos operan dentro de límites impuestos por el capital.

En Chile, una derecha extrema no vendría a arreglar la economía, sino a restaurar autoridad mediante mano dura en seguridad. Podría ganar apoyo rápido si transmite control, pero chocaría antes si confunde el orden con imposición permanente o se cree con más margen del que realmente tiene.

La industria y los movimientos sociales

Finalmente, ¿están las empresas detrás de la reivindicación de la gordura? No hay evidencia sólida de que las corporaciones financien estos movimientos. Sin embargo, sí existe una convergencia de intereses: el sistema económico se adapta muy bien a cualquier discurso que quite del centro la pregunta incómoda sobre qué estamos produciendo y vendiendo como comida.

En conclusión, no hace falta un villano coordinando para que todo funcione a favor de las corporaciones; alcanza con que los incentivos empujen a todos hacia el mismo lado. El problema actual es que casi nadie quiere ser la persona que tense la cuerda y pruebe esos límites.