La eterna batalla de los títulos en los lomos

¿Por qué no hay un consenso sobre cómo escribir los títulos en los lomos de los libros? ¿Es de arriba hacia abajo, o al revés? La respuesta corta es que nunca hubo una autoridad global para decidirlo.

Diagrama comparativo mostrando dos estanterías con libros, una con texto vertical descendente y otra ascendente.
Visualización clara de cómo se leen los títulos en los lomos según la escuela europea y la anglosajona.

El origen del lío es histórico. Cuando los libros se guardaban acostados, el lomo se leía naturalmente de izquierda a derecha. Pero cuando empezaron a guardarse de pie, alguien tuvo que decidir hacia dónde «caía» el texto.

La escuela de arriba hacia abajo, muy europea y continental, piensa así: sacas el libro del estante, lo abres, y el texto del lomo queda en la misma orientación que la portada. Es la opción que parece más «natural» cuando tienes el libro en la mano.

Por otro lado, la escuela de abajo hacia arriba, sobre todo anglosajona, prioriza otra cosa: cuando los libros están apilados con la portada hacia arriba, los lomos se leen sin girar la cabeza. Práctico y eficiente.

Cambiar esto es imposible porque cada criterio optimiza un uso distinto. Las editoriales heredaron tradiciones nacionales, cambiarlo rompería colecciones enteras, y a la mayoría no le importa hasta que ve un estante mezclado. Así que convivimos con ambos sistemas, fingiendo madurez.