El chico que te invita al café pero cobra si no le gustas

El chico que te invita al café pero cobra si no le gustas

Un chico me escribió para invitarme a tomar un café. Por el contexto, se entiende perfectamente que quien invita asume la cuenta y espera una buena conexión.

Persona confundida mirando su teléfono mientras se le ofrece un café con términos extraños.
La expresión de incredulidad ante las condiciones absurdas del invitador.

Sin embargo, días después me llega un mensaje que deja claro su postura ridícula: si no siente chispa o no le gusto, entonces cada quien paga lo suyo. Es como firmar un contrato de divorcio antes de salir del coche.

La necesidad de calcular el retorno de inversión (ROI) en una primera cita es simplemente demasiado. Si alguien está haciendo cuentas tan meticulosas sobre si vale la pena o no conocerse, probablemente nunca encontrará la chispa real que busca.