¿Chile es el país de las 23 masacres históricas?

¿Chile es el país de las 23 masacres históricas?

Hace unos días circuló una publicación que afirmaba algo bastante llamativo: que entre 1819 y el Golpe de Estado, el Ejército chileno habría realizado 23 masacres a la clase trabajadora. Al principio, la magnitud del dato parece impactante, pero al analizarlo con calma, se nota que mezcla hechos históricos muy reales con cifras y conclusiones bastante más discutibles.

Collage visual con documentos históricos y escenas de la época.
Documentación histórica sobre las masacres.

Lo sólido de la afirmación es innegable. El Ejército chileno, junto con Carabineros y otras fuerzas estatales, participó en numerosas represiones sangrientas contra trabajadores y sectores populares durante los siglos XIX y XX. Ejemplos como la matanza de Antofagasta de 1906 o Santa María de Iquique en 1907 están bien documentados y confirmados.

Entonces, ¿por qué levantar una ceja al ver ese número ’23’? Porque la frase necesita bastante contexto antes de aceptarla como un dato histórico estable. Primero, el número no parece ser una cifra oficial o universalmente establecida; depende muchísimo de si se incluyen acciones de Carabineros y policías, o si se suman episodios distintos dentro de una misma campaña represiva.

¿Pero es cierto el número ’23’?

No es correcto atribuir automáticamente las 23 masacres al Ejército exclusivamente. Hay episodios donde participaron conjuntamente varias fuerzas, y otros donde la responsabilidad principal correspondió a Carabineros. Además, el período elegido—1819 hasta 1973—es una periodización curiosa que no permite simplemente sumar ’23’ sin definir qué se está contando.

Esto nos lleva al siguiente punto: afirmar un «récord latinoamericano» es todavía más complicado. Para sostener eso, habría que comparar sistemáticamente los ejércitos de todos los países y períodos, algo que la publicación no hace.

La ironía de la impunidad

Y luego está la parte de «22 veces lo hizo impunemente». Eso requiere establecer qué ocurrió judicialmente en cada uno de esos episodios. La realidad es que hubo procesos, investigaciones y responsabilidades individuales en distintos casos; no se puede convertir todo eso en un único contador.

Aunque la historia de fondo sea real—como demuestra el Archivo Nacional con los 83 documentos sobre Iquique o la Caravana de la Muerte en Copiapó—la cifra exacta es una exageración que no necesita inflarse para ser demoledora. Es un caso clásico de cómo se manipulan las estadísticas históricas.

Soldados chilenos históricos en contexto de conflicto social.
La controversia sobre las cifras históricas.

En conclusión, es importante separar la verdad histórica de la narrativa sensacionalista. La evidencia documental sobre la represión es contundente y no necesita cifras infladas para ser demoledora.