Análisis de las mentiras: Boric vs Kast y cómo medir la desinformación

A menudo se plantea la pregunta sobre quién miente más en la política chilena, pero existe una trampa importante: no existe un «contador oficial» comparable entre los candidatos. Sin embargo, al analizar las verificaciones de Fact Checking UC publicadas entre 2021 y 2026, es posible extraer datos concretos para comparar sus afirmaciones objetivamente falsas o engañosas.

Gráfico comparativo estadístico mostrando los porcentajes de afirmaciones problemáticas de Boric versus Kast durante las verificaciones de 2021.
Comparativa de los resultados del Fact Checking UC en los debates presidenciales de 2021 entre Boric y Kast.

El punto de partida: 2021

La comparación más limpia se realiza en las verificaciones de los debates presidenciales de 2021, donde ambos candidatos fueron sometidos al mismo proyecto con una metodología común. En ese año, Fact Checking UC verificó un total de 35 afirmaciones para Boric y 28 para Kast.

Al analizar los resultados, aparece una diferencia considerable: si llamamos «problemáticas» a las categorías más alejadas de la verdad—como «se puso creativo», «no es creíble» o «ciencia ficción»—Boric tuvo un 5,7% de afirmaciones problemáticas, mientras que Kast llegó al 32,1%. Un dato curioso resalta en esta muestra: Kast acumuló 5 casos clasificados como «No es creíble», mientras que Boric no tuvo ninguno en ese conjunto específico.

El desempeño durante la presidencia de Boric

Mirando el período posterior, los datos muestran un patrón diferente. Durante su Cuenta Pública 2024, el chequeo UC encontró afirmaciones verdaderas y casos donde «se puso creativo», pero no reportó ninguna como falsa o engañosa.

No obstante, en la Cuenta Pública de 2025, Fast Check identificó una mezcla más amplia: dos afirmaciones falsas, varias imprecisas e incompletas. Entre las falsas se encontraron la afirmación de que Chile sería el primer país sudamericano con conexión directa de metro al aeropuerto, y la declaración de haber habilitado más de 100 Centros Comunitarios de Cuidado cuando en realidad solo había 26 inaugurados.

Este último punto es crucial: muestra una característica del discurso donde la cifra tiene una base real, pero el verbo transforma lo que ocurrió. Otro ejemplo claro fue la afirmación de haber bajado a tasas históricas la informalidad laboral; aunque la informalidad efectivamente había bajado, el porcentaje no era el mínimo histórico registrado.

Infografía con iconos representando los tres tipos de mentira: error directo, estirar datos y atribución incorrecta.
Ilustración de los tres mecanismos principales identificados en la desinformación política.

Kast y las falsedades en los debates

En cuanto a Kast, sus verificaciones durante los debates presidenciales de ARCHI y ANATEL en noviembre de 2025 muestran una proporción mayor de afirmaciones problemáticas. Dentro de ese conjunto se encontraron 12 verdaderas, pero también 8 imprecisas, 6 engañosas y 5 falsas.

Es notable que Kast tenga bastantes casos donde toma un dato verdadero y lo estira hasta una conclusión que el dato no permite, además de presentar afirmaciones directamente «no creíbles». Sin embargo, también hay casos donde dijo algo efectivamente correcto, aunque políticamente pudiera utilizarse de determinada manera.

Los tres mecanismos de la mentira

Aquí reside la distinción más interesante: no es necesario llegar a una conclusión binaria sobre quién miente más. Hay por lo menos tres mecanismos diferentes operando en el discurso político:

Tabla vacía preparada para comparar las afirmaciones de Boric y Kast categorizadas por veracidad.
Estructura propuesta para la tabla comparativa final entre ambos candidatos.
  1. Inventar o equivocarse directamente con el dato. Es el caso más fácil de identificar como falso.
  2. Tomar un dato real y presentarlo de manera incompleta o exagerada. Mucho más frecuente y políticamente difícil de detectar.
  3. Convertir una política parcialmente heredada en un logro propio. Lo engañoso aquí está en la atribución del mérito a quien no lo ejecutó.

Una propuesta para comparar

Más allá de las impresiones, el ejercicio más revelador sería construir una tabla comparativa utilizando todas las verificaciones recuperables entre 2021 y 2026. Al eliminar las afirmaciones no comparables, podríamos categorizar cada declaración en «verdadero», «impreciso», «engañoso» o «falso».

Eso permitiría ver algo mucho más fino que el simple conteo de mentiras: qué proporción de las afirmaciones de cada uno termina siendo falsa, cuál engañosa y cuál simplemente exagerada. Es ahí donde la comparación realmente cobra sentido.