Análisis a los seis meses: Genialidades e Imbecilidades de Gabriel Boric

En el transcurso de los primeros seis meses de su gestión, desde marzo hasta septiembre de 2026, el gobierno de Gabriel Boric ha generado una cantidad significativa de material político para ser evaluado. Para realizar un análisis justo y objetivo, es necesario establecer primero qué significan las categorías que vamos a utilizar: por ‘genialidad’ entendemos cualquier decisión o frase que denota inteligencia política o razonabilidad técnica, mientras que por ‘imbecilidad’ nos referimos a contradicciones, malas lecturas de la realidad o promesas innecesariamente torpes.

Diagrama comparativo entre los aciertos y errores del gobierno de Gabriel Boric.
Gráfico visual comparando las genialidades e imbecilidades identificadas en el análisis político.

El enfoque de este análisis es específico: nos limitamos a las acciones atribuibles directamente al propio Gabriel Boric, dejando fuera las tonterías de sus ministros para mantener la justicia en el juicio. A continuación, desglosaremos su desempeño.

Los éxitos y genialidades

Durante este periodo, se han identificado varias acciones que demuestran una clara competencia política. En marzo, el presidente arrancó con decretos de auditoría del gasto y un destrabe de inversiones por unos US$16.300 millones, estableciendo desde el día uno su prioridad en la disciplina fiscal.

Además, implementó el ‘Escudo Fronterizo’, coherente con su demanda electoral principal de controlar la migración irregular, y atacó activamente la burocracia y la permisología que había estancado al país durante años. Su apuesta por bajar el impuesto corporativo del 27% al 23%, junto con priorizar explícitamente el empleo como objetivo económico, refleja una estrategia de reactivación clara.

Un punto crucial en su gestión fue la capacidad de negociación: a pesar de no controlar el Congreso, logró sacar adelante una gran reforma económica en agosto. Esto demuestra que comprende que ciertas metas requieren consenso y construcción de mayorías amplias antes de ser presentadas al país.

Los errores estratégicos

Por otro lado, es imposible ignorar los fallos graves cometidos durante estos seis meses. El gobierno partió con un ajuste fiscal prometido que la mayoría de la población consideraba difícil de cumplir, y comenzó su mandato con una drástica alza en el precio de los combustibles, lo cual fue políticamente devastador.

En el área de seguridad, el desempeño ha sido particularmente problemático. La primera ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, tuvo que ser reemplazada apenas un mes después de asumir debido al fiasco inicial de su gestión.

Más grave aún es la propuesta reciente de retirar prestaciones estatales —incluida la salud— a condenados por crimen organizado, así como la reforma constitucional para permitir estados de excepción prolongados hasta 240 días sin autorización parlamentaria. Estas medidas han generado una alarma institucional significativa y han recibido críticas incluso desde sectores de su propia derecha.

Conclusión: La realidad del perfil político

Al ordenar cronológicamente todo este material, surge un patrón claro: Gabriel Boric ha demostrado ser bastante más competente como político económico que como político de seguridad. Mientras que en economía siguió una secuencia lógica de diagnóstico y negociación para aprobar leyes tangibles, su gestión en seguridad ha sido casi inversa: una promesa gigantesca seguida de una ausencia de resultados rápidos.

Esta realidad se refleja claramente en las encuestas actuales; la fotografía al cumplir seis meses muestra que el 55% de los ciudadanos evalúa mal o muy mal la gestión del gobierno. La ironía más notable es que el presidente que gobierna hoy es bastante menos impetuoso que el candidato: sus promesas de expulsiones masivas se convirtieron en metáforas, y su reforma económica tuvo que ser negociada intensamente con la oposición.