¿Qué probabilidad hay de que mueran 7 de cada 12 implicados en el caso Matute Johns?

Hace un tiempo se habló mucho sobre la desaparición de Matute Johns en Chile, ocurrida en 1999. Hoy, al analizar el caso, surge una cifra que suena escalofriante: 7 de los 12 implicados ya están muertos. ¿Qué probabilidad estadística hay de eso? Al principio, uno lo mira «en bruto» y la cifra parece increíble.

Infografía mostrando el caso Matute Johns con barras de probabilidad de muerte.
Comparación visual entre las tasas de mortalidad bajas y altas aplicadas al grupo de implicados.

Pero, cuando analizamos los números con calma, vemos que depende muchísimo de quiénes eran esas personas. ¿Qué edades tenían en 1999? Además, hay que notar que la cifra de «7 de 12» circula mucho por las discusiones y medios sobre el caso, aunque «implicados» no siempre significa un grupo cerrado o condenado.

Para entenderlo mejor, hagamos una aproximación simple. Supongamos que en 1999 esas personas tenían entre 20 y 40 años. Han pasado 27 años desde entonces. Si tomamos una mortalidad acumulada aproximada para ese período:

  • Si cada persona tuviera un 20% de probabilidad de haber muerto en 27 años, el esperado sería solo 2.4 fallecidos.
  • Bajo ese escenario, la probabilidad de que mueran 7 o más de 12 por puro azar es apenas del 0.3%. Es muy raro.

Por otro lado, si consideramos que eran mayores o tenían riesgos altos:

  • Con un 35% de mortalidad individual acumulada, la probabilidad de tener 7 o más es del 15%, lo cual ya no suena tan extraordinario.
  • Incluso con un 50% de mortalidad, la probabilidad sube al 39%. En ese caso, sería casi normal.

El truco aquí es claro: sin conocer las edades y los perfiles, el número «7 de 12» no dice tanto. Además, en casos famosos tendemos a notar los fallecimientos y ver un patrón, mientras que si el grupo incluye personas con adicciones, vida nocturna dura o estrés, la tasa puede apartarse mucho de la población general.

Si eran doce personas relativamente jóvenes y sanas, 7 muertos sí sería estadísticamente llamativo. Pero si varios ya rondaban edades medias o había factores de riesgo, no es raro en absoluto. La estadística muchas veces le baja el volumen al misterio, aunque entiendo por qué impresiona tener ese aire inquietante de «los testigos se van apagando».

Es un ejercicio interesante calcularlo con supuestos más realistas para Chile y ver si esa cifra es realmente tan improbable como parece a primera vista.