¿Por qué la propaganda de MasterChef me produce anticuerpos?

El regreso de MasterChef en TVN ha generado una campaña publicitaria que, para muchos, resulta simplemente irritante. Si te sientes con «anticuerpos» hacia esta promoción, no estás solo.

Imagen dividida entre un templo sagrado y una cocina bajo estudio.
La publicidad de MasterChef mezcla un lenguaje épico con la realidad cotidiana de cocinar.

La causa principal de este rechazo probablemente no reside en el programa en sí, sino en la grandilocuencia del lenguaje publicitario utilizado para venderlo. La campaña actual construye una narrativa que mezcla talento, emoción y superación personal, lo cual puede generar resistencia si tienes cierta sensibilidad hacia este tipo de discursos.

La épica aplicada a algo cotidiano

Uno de los puntos más irritantes es el uso de un lenguaje épico para describir una actividad cotidiana. La publicidad presenta al programa como un templo donde se «forjan grandes maestros», utilizando incluso imágenes de monjes y desafíos bajo presión extrema. Esto puede hacer que uno piense: «Señora, es un señor haciendo ravioles bajo presión».

No se trata de trivializar la cocina, sino de notar cómo la publicidad infla artificialmente la trascendencia de la actividad.

La promesa de autenticidad fabricada

Otro aspecto que puede causar sospecha es la promesa de autenticidad. La campaña enfatiza que no habrá famosos y que los participantes tienen historias «auténticas». Sin embargo, esto crea una segunda capa de duda: ¿cómo puede ser auténtica una persona seleccionada mediante casting, puesta bajo iluminación televisiva y editada?

La autenticidad se convierte así en un producto narrativo.

El núcleo del rechazo

Quizá lo que más «rechina» es la sensación de que te están diciendo exactamente qué debes sentir. La publicidad no solo muestra el programa, sino que prescribe emociones: inspiración, pasión y superación. Si tu reacción espontánea ante la promoción es simplemente pensar que «están cocinando», la propaganda entra en conflicto directo con tu propia lectura.

En última instancia, es importante distinguir entre dos preguntas: ¿me molestaría MasterChef? Y ¿me molesta la manera en que me están vendiendo MasterChef?