Kevin Johansen: El arte de la diversidad musical

Kevin Johansen es uno de esos artistas que cuesta encasillar, y probablemente esa sea su mayor virtud. Nació en Alaska, creció entre Estados Unidos, Argentina y Uruguay, y esa mezcla cultural se nota muchísimo en su música: pasa con total naturalidad del folk al rock, la milonga, la cumbia, el pop o incluso guiños al jazz, alternando español e inglés en una misma canción. Él mismo ha descrito su estilo como «des-generado».

Foto de Kevin Johansen tocando la guitarra en vivo frente a una audiencia.
Kevin Johansen en un show, destacando su versatilidad musical y conexión con el público.

El hombre de la diversidad

Lo que más destaca de él no suele ser el virtuosismo instrumental ni una voz especialmente poderosa, sino la composición. Tiene un talento poco común para escribir letras ingeniosas, irónicas y muy observadoras. A menudo juega con el lenguaje, hace dobles sentidos y se ríe tanto de sí mismo como de la realidad. Es una mezcla curiosa entre cantautor e humorista, sin caer en la canción «de chiste».

Entre sus canciones más conocidas están Cumbiera Intelectual, Sur o no Sur, Guacamole, Desde que te perdí y Anoche soñé contigo. Todas tienen ese sello de humor elegante, calidez y una mirada muy latinoamericana, pero sin solemnidad.

Contras y longevidad

Como punto menos favorable, hay quienes sienten que muchas de sus canciones se mueven en una zona de confort estética: arreglos suaves, un clima relajado y una ironía constante. Si alguien busca un cantautor intenso al estilo Silvio Rodríguez o la fuerza interpretativa de Fito Páez, probablemente Johansen le parezca demasiado liviano.

Pero justamente esa ligereza es parte de su identidad. Diría que es un músico que envejece muy bien; no depende de modas ni de una producción espectacular porque sus canciones siguen funcionando veinte años después. Además, en vivo tiene fama de ser muy cercano y espontáneo.