Grosor de tortilla de acelga: ¿delgada o gruesa?

Las tortillas de acelga son un clásico en la cocina, pero siempre surge la duda: ¿deben ser gruesas o delgadas? La respuesta no es absoluta; depende de lo que busques en cada bocado.

Una coladera metálica con acelga fresca siendo escurrida para eliminar el exceso de agua.
Escurrir bien la acelga es clave para evitar que la tortilla quede húmeda.

El grosor ideal depende de tus gustos

Aunque una buena tortilla de acelga suele quedar de grosor medio a grueso, alrededor de 2 a 4 cm, hay dos estilos principales que puedes explorar:

  • Tortilla gruesa: Este estilo es el más tradicional. Al ser más gruesa, queda más jugosa por dentro y mantiene mejor la humedad de la acelga, evitando que se reseque fácilmente.
  • Tortilla delgada: Si prefieres una textura más firme o similar a una tortilla francesa, esta opción funciona muy bien. Además, al cocinarse más rápido, obtienes una superficie dorada y un interior compacto.

Un consejo clave para el éxito

Más allá del grosor que elijas, hay un detalle crucial: escurrir muy bien la acelga después de cocerla. Si la verdura retiene mucha agua, una tortilla gruesa puede quedar demasiado húmeda y costarle mucho al centro cuajar sin quemarse por fuera.

Si estás intentando tu primera vez, te recomendaría hacerla de unos 2,5–3 cm de grosor. Es un excelente equilibrio entre lograr ese interior tierno y un exterior dorado perfecto. 😋