Green vs. Red: El misterio de la identidad en Lupin III

Green vs. Red es probablemente la OVA más experimental de toda la franquicia Lupin III, y no es para nada una sorpresa que mucha gente termine exactamente igual de confundida que tú al principio. La gracia (o la desgracia) del proyecto es que está hecho para que el espectador dude de todo. No se trata de un simple «¿quién ganará?», sino de cuestionar qué demonios significa ser Lupin.

Yasuo en chaqueta verde enfrentándose al Lupin clásico con chaqueta roja sobre un fondo de Tokio.
La batalla final entre la identidad verde y roja de Lupin.

La premisa es fascinante. Han pasado los años y Lupin III se ha convertido en una leyenda, por lo que aparecen imitadores, delincuentes y casi profesionales disfrazados de él. Cuando arrestan a un falso Lupin por robar en una tienda, ocurre un efecto dominó: decenas de ellos llegan a Tokio para demostrar quiénes son los verdaderos.

El protagonista no es el ladrón legendario, sino Yasuo, un cocinero y carterista bastante hábil. Encuentra una chaqueta verde y una Walther P38, símbolos clásicos de la primera serie de televisión, y poco a poco empieza a vivir como si fuera él mismo. Al principio solo juega, luego se obsesiona, hasta que deja de distinguir dónde termina Yasuo y dónde empieza Lupin.

El enfrentamiento final entre el Yasuo verde y el Lupin rojo es una pelea muy confusa llena de cambios de plano, y cuando termina… no sabes quién ganó. Eso es completamente deliberado. La película muestra dos versiones del personaje: la chaqueta verde representa a la serie de 1971, más seria, mientras que la roja evoca la segunda serie, la más popular y aventurera.

Esta ambigüedad hace que la película se sienta como una reflexión metanarrativa sobre una franquicia reinterpretada por decenas de guionistas. Es casi como si Lupin III fuera a James Bond: si los productores de 007 dijeran un día que Bond puede ser cualquiera que herede el papel, estarían haciendo algo muy parecido.

Esto me lleva a una reflexión sobre la continuidad en la ficción popular. Antes de los años 60, personajes como Sherlock Holmes o Tarzan no tenían una continuidad estricta; cada aventura era una historia autocontenida. Lo revolucionario fue que Marvel hizo que sus personajes compartieran un universo vivo donde las acciones tenían consecuencias.

Es aquí donde entra Umberto Eco y su famoso ensayo sobre el mito de Superman. Él argumentaba que los personajes necesitan cambiar lo suficiente para mantener el interés, pero no tanto como para dejar de ser ellos mismos. Si realmente evolucionaran hasta casarse o envejecer, la serie terminaría.

Si aplicamos esto a Condorito, verás que cada tira crea un pequeño universo que desaparece cuando lees el «¡Plop!». No preguntas si Yayita recuerda el chiste de hace tres semanas porque cada historia es una nueva variación sobre el mismo arquetipo.

Timmy con una varita brillante sobre un mapa de universos mezclados con personajes de anime y cómic.
Timmy manipula los multiversos con su varita mágica.

Por supuesto, hay quienes insisten en buscar explicaciones científicas para estas contradicciones, como líneas temporales alternativas o clones. Pero a veces, la explicación real es mucho más sencilla: «lo hizo un mago». Popularizada por una broma de Los Simpson sobre Timmy, esta idea sugiere que el deseo secreto de Timmy afectó a todos los multiversos.

¿Por qué Lupin lleva medio siglo robando sin cumplir los 80? ¿Por qué Condorito puede morir aplastado un domingo y estar perfectamente el lunes? Cosmo entendió mal el deseo, o simplemente la física funciona según el chiste del momento. Buscar una explicación «científica» es como preguntar por qué encaja la ropa de un actor de musical.

Al final, Green vs. Red sugiere que la pregunta está mal planteada. Ser Lupin importa más que ser *el* Lupin. Es una idea muy coherente con el espíritu del manga original, aunque la OVA lleve esta reflexión a un extremo experimental.