Gekkō Kamen y el misterio de la identidad secreta

El giro final de Gekkō Kamen

Gekkō Kamen es un clásico absoluto del anime de los años 50. Es famoso no solo por sus peleas, sino por cómo maneja el misterio de su protagonista. Durante buena parte de la serie, todo apunta a que Juurou Iwai es el héroe enmascarado.

Iwai reúne todas las características del típico «es él, pero no pueden decirlo»: aparece cuando conviene, desaparece justo antes de que llegue Gekkō Kamen y sabe demasiado. Era el sospechoso obvio para el público. Sin embargo, hacia el final se revela que Iwai no era la persona detrás de la máscara.

Retrato del héroe Gekkō Kamen en su traje clásico
Gekkō Kamen, el justiciero legendario que dominó la pantalla pequeña.

La identidad real del héroe se mantiene en secreto incluso tras el desenlace. La gracia es que el justiciero siguiera siendo una figura casi legendaria, más un símbolo que un individuo concreto.

Un sesgo narrativo moderno

Aunque Gekkō Kamen fue pionero, este recurso se ha vuelto común en series de héroes japonesas y occidentales. Es un contraste interesante con personajes posteriores como Batman o Kamen Rider, donde la identidad secreta acaba siendo conocida desde el principio.

En la película animada Crisis on Two Earths, Lex Luthor intercambia cuerpos con The Flash. Cuando se quita la máscara esperando descubrir por fin quién es… y dice algo como: «No tengo idea de quién es este».

Retrato sospechoso de Juurou Iwai
Juurou Iwai, la cara más obvia del misterio durante toda la serie.

Lo mismo pasa con Hal Jordan en Justice League. Cuando Batman le revela que es Bruce Wayne, Hal se queda con cara de «¿y se supone que eso me dice algo?». Él conoce a Batman, pero no tiene por qué conocer la identidad o la cara del multimillonario.

Gekkō Kamen fue bastante realista en este aspecto. Nosotros sospechamos de Iwai porque la narración nos lo pone delante constantemente. Pero, si uno fuera un villano dentro de ese mundo, tendría miles de ciudadanos de los que jamás ha oído hablar.

Lex Luthor y Hal Jordan confundidos por una máscara
Los héroes modernos que también se pierden ante la identidad del héroe.

La identidad secreta más segura no es la del sospechoso número uno, sino la de alguien completamente fuera del radar. Es un sesgo narrativo: el espectador cree que «tiene que ser uno de los personajes con nombre», porque en ficción casi siempre es así.

En la vida real, si existiera un vigilante enmascarado, lo más probable es que al quitarle la máscara dijeras exactamente lo mismo que Lex Luthor: «¿Quién demonios es este?».