¿Censuró Jonathan Swift a Laputa por un chiste?

¿Qué habría pensado Jonathan Swift si hubiera sabido que su novela ‘Los viajes de Gulliver’ seguiría siendo leída por millones de hispanohablantes en el siglo XXI?

Retrato del autor Jonathan Swift junto a un modelo de la isla voladora Laputa.
Jonathan Swift observando su creación literaria desde el siglo XVIII.

Es una pregunta fascinante porque mezcla historia, lingüística y la personalidad de un hombre que disfrutaba provocando. Cuando Swift escribió su sátira en 1726, el nombre ‘Laputa’ no tenía ninguna connotación vulgar para un lector inglés promedio. El castellano era relativamente desconocido en Inglaterra, y aunque probablemente conocía algo de español, no hay evidencia de que eligiera el nombre pensando en ese significado moderno.

De hecho, los estudiosos han debatido durante siglos sobre su origen: algunas teorías lo relacionan con expresiones españolas, otras con palabras árabes, y otras simplemente como una invención fonética. Nunca quedó completamente aclarado por qué eligió esa palabra específica.

Ahora bien, si Swift hubiera podido asomarse trescientos años al futuro y ver que millones de personas se ríen al leer ‘Laputa’, es probable que no hubiera cambiado nada. Si la coincidencia fue accidental, probablemente se habría divertido enormemente al descubrir que su sátira adquirió un chiste adicional. Pero incluso si lo hubiera sabido, se habría sentido reivindicado.

Swift era un satírico feroz y capaz de escribir textos salvajes como ‘A Modest Proposal’, donde proponía comer niños irlandeses para resolver problemas económicos. No era precisamente alguien que evitara escandalizar a la sociedad. Si le dijeras: «En el siglo XXI cientos de millones de personas se ríen al leer tu isla voladora», es posible que respondiera con orgullo: «Excelente, mi trabajo sigue molestando y entreteniendo a la gente».

Comparativa visual del texto Rapyuta en Katakana y el nombre español Laputa.
La pronunciación de Laputa en Japón versus su connotación en español.

Hay otro detalle curioso que resalta esta diferencia cultural. En Japón, donde ‘Gulliver’ es muy conocido por su influencia en el anime y los videojuegos, suelen escribirlo como ラピュタ (Rapyuta). Gracias a esa adaptación local, obras como la película de Studio Ghibli pudieron usar el nombre sin que el público percibiera ninguna connotación especial. En el mundo hispanohablante, en cambio, el título siempre provoca una risita, incluso entre profesores de literatura.

Al final, apostaría más por que Swift se reiría con nosotros que por que intentara corregirlo. Su vena traviesa y agresiva le habría encantado saber que su nombre sigue generando controversia y diversión siglos después.