Big Love de Fleetwood Mac: Un anómalo en el estudio y un ícono en vivo

¿Es ‘Big Love’ realmente un anómalo?

‘Big Love’ se siente como un ‘anómalo’ dentro de Fleetwood Mac, pero es mucho más que una simple curiosidad musical. La clave para entender su singularidad radica en distinguir entre el grupo y la visión artística de Lindsey Buckingham.

Fotografía de Lindsey Buckingham tocando una guitarra acústica en un escenario oscuro, iluminado por focos.
Lindsey Buckingham en plena ejecución de su versión acústica de 'Big Love'.

El origen solista de la canción

Lo primero que hay que considerar es que ‘Big Love’ nació como una canción solista. Lindsey Buckingham la escribió originalmente para un álbum propio antes de que ese proyecto se transformara en Tango in the Night. Al integrarla al disco, la canción pasó a formar parte del álbum casi sin cambiar, lo que significa que suena mucho más a Lindsey Buckingham que a Fleetwood Mac.

La tensión del arreglo y el mito del diálogo

Más allá de sus orígenes, la producción de ‘Big Love’ se aleja drásticamente del sonido clásico de la banda. Mientras canciones como ‘Dreams’, ‘Sara’ o ‘Little Lies’ predominan con melodías cálidas y un groove relajado, ‘Big Love’ es mucho más nerviosa y angular.

El arreglo presenta guitarras muy percusivas, una producción casi obsesivamente detallada, un ritmo tenso, armonías fragmentadas y una sensación constante de ansiedad. Además, existe el mito popular de las famosas ‘respiraciones’ o gemidos que hacen creer a mucha gente que es un diálogo entre Lindsey y Stevie Nicks. En realidad, prácticamente todas esas voces son del propio Buckingham, manipuladas en estudio, lo que añade aún más capas de extrañeza a la pista.

En cierto sentido, ‘Big Love’ funciona casi como una producción de Lindsey con Fleetwood Mac como marco, ya que Buckingham grabó gran parte de los instrumentos y dejó muy poco espacio para el resto del grupo. Es un verdadero ‘one-man band’.

De estudio a escenario: la versión en vivo

Aunque la versión de estudio ya era peculiar, lo curioso es que la versión en vivo terminó eclipsándola. Desde The Dance (1997), Buckingham la interpretaba completamente solo con guitarra acústica, convirtiéndola en una exhibición de fingerpicking impresionante.

Si escuchas sus discos solistas anteriores como Law and Order, Go Insane o Out of the Cradle, encuentras muchas de las mismas ideas: pop experimental, capas de guitarras y ritmos nerviosos. ‘Big Love’ funciona casi como una puerta entre el Fleetwood Mac de los 80 y ese Buckingham solista.

Es un ‘caballo de Troya’: por fuera parece un sencillo comercial exitoso, pero por dentro es una de las canciones más personales y excéntricas que Lindsey logró colar en el disco. Es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo, en Tango in the Night, Fleetwood Mac sonaba a Lindsey Buckingham.