¿Por qué la salud parece carecer de personas creativas?

He estado pensando por qué de repente se me ha ocurrido que el área de la salud no atrae precisamente a personas creativas. Al principio, parece una contradicción: la medicina y la enfermería son campos donde hay muchísimo espacio para resolver problemas e improvisar soluciones nuevas.

Profesionales de salud colaborando en un entorno de trabajo moderno
La creatividad se manifiesta incluso en entornos clínicos, aunque priorizando la seguridad.

El mito de la rigidez institucional

Sin embargo, al analizar el sistema más de cerca, se vuelve claro que institucionalmente suelen premiarse otras cosas: la precisión, los protocolos y la repetibilidad. Una persona creativa que entra a este sistema puede encontrarse con una sensación curiosa, preguntándose por qué cada vez que intenta hacer algo distinto tiene que explicar por qué no está haciendo exactamente lo que siempre se ha hecho.

Exploratoria versus adaptativa

Hay también una diferencia fundamental entre dos clases de creatividad. Por un lado está la exploratoria, aquella que pregunta ‘¿qué pasa si hago esto completamente distinto?’. Por otro, la adaptativa: ‘Tengo estas restricciones y este problema; ¿cómo consigo que funcione?’. El sistema sanitario necesita muchísimo de la segunda clase.

Esta distinción se vuelve especialmente visible en los ambientes administrativos. Allí, la pregunta fundamental suele ser si existe un procedimiento autorizado para hacer algo, lo cual no es el hábitat natural de una mente que disfruta preguntando ‘¿y si lo hacemos de otra manera?’. Pero esto no significa que la gente de salud no sea creativa; simplemente, la cultura profesional pone una barrera muy alta a cualquier idea que introduzca incertidumbre.