Benten, Maris y el Laboratorio Creativo de Rumiko Takahashi

Si alguna vez has visto la OVA de Maris the Chojo, no puedes dejar de notar las similitudes con Benten de Urusei Yatsura. Al principio, parece casi como un experimento de Rumiko Takahashi con una variante de su icónica amazona.

Ilustración dividida mostrando a dos personajes femeninos de anime: Benten a la izquierda y Maris a la derecha.
Comparación visual entre Benten y Maris.

Sin embargo, a pesar del diseño compartido, sus personalidades son opuestas. Benten es una especie de «amazona espacial»; segura de sí misma, disfruta el caos y rara vez se preocupa por las consecuencias. Su fuerza es parte de su identidad y la exhibe con orgullo.

Maris, en cambio, vive casi avergonzada de su poder. El chiste principal es que usa un traje limitador porque, si no, rompe absolutamente todo. Además, es pobre, tiene mala suerte y constantemente termina siendo explotada por otros. Hay quien considera a Maris una especie de «¿qué pasaría si Benten fuera la protagonista de una comedia de mala suerte?».

Esto nos lleva al concepto de Rumic World, ese territorio creativo donde Takahashi probaba ideas antes de convertirlos en series largas. Rumic World da la impresión de ser un laboratorio donde ella descubría qué personajes, dinámicas y tipos de humor le resultaban más fértiles.

Por ejemplo, Maris the Chojo parece jugar con el tipo de mujer fuerte que ya había explorado con Benten, pero convertida en protagonista y mezclada con una comedia de desgracias. Incluso hay ideas más pequeñas que reaparecen constantemente: maldiciones absurdas, triángulos amorosos imposibles, o protagonistas que atraen el caos como un imán.

Lo curioso es que, al ver Rumic World después de conocer toda su bibliografía, uno siente una especie de déjà vu constante. Es como escuchar a un compositor improvisando melodías y reconocer que una de ellas, años después, se convirtió en su gran sinfonía.

Que mal que en Takahashi Rumiko Gekijou no le hayan hecho un remake a Maris the Chojo o a Fire Tripper, porque solo quedaron con sus viejas OVA. Maris the Chojo podría convertirse fácilmente en una miniserie de 4-6 episodios, mientras que Fire Tripper casi pide a gritos un remake para desarrollar mejor el componente dramático.

Sería una forma estupenda de mostrar la enorme variedad de Rumiko. Mucha gente la conoce solo por las comedias románticas, cuando en realidad también escribió ciencia ficción, terror psicológico y fantasía con muchísimo oficio. Un «Rumic World Reanimated» tendría bastante sentido.