Evacuación escolar en Antofagasta: el misterio del ácido sulfhídrico

Recientemente, una noticia sacudió a Antofagasta: un colegio fue evacuado tras detectarse emanaciones de un gas tóxico en las instalaciones. Ante la preocupación por la salud de los estudiantes y el personal, surgió la pregunta clave: ¿de dónde pudo salir ese ácido sulfhídrico?

Vista del edificio escolar con instalaciones industriales al fondo
El Liceo Industrial evacuado rodeado de la infraestructura industrial y plantas de tratamiento en Antofagasta.

El ácido sulfhídrico (H₂S) es un gas peculiar. En concentraciones bajas, posee ese olor característico a huevo podrido, pero en niveles altos puede anestesiar el olfato, haciendo que deje de percibirse aunque siga presente y tóxico.

Aunque la primera impresión sugiere algún tipo de accidente químico sofisticado, las fuentes apuntan a problemas más cotidianos. Las sospechas iniciales se centraron en varias áreas: desde el alcantarillado o cámaras de aguas servidas mal ventiladas, hasta sistemas de drenaje y fosas sépticas.

Al buscar qué informaron exactamente las autoridades sobre este caso específico del Liceo Industrial, los hallazgos revelan que, aunque todavía se encuentra en investigación el origen exacto para esta evacuación masiva, sí confirmaron la identidad del gas. Según un reporte de Antofagasta TV del 16 de junio de 2026, cerca de 1.200 estudiantes fueron evacuados tras detectarse fuertes emanaciones.

Es crucial entender el contexto: este sector de Antofagasta lleva más de una década registrando episodios similares. Investigaciones anteriores han identificado principalmente ácido sulfhídrico y amoníaco en la zona, con sospechas históricas sobre las instalaciones industriales cercanas y, especialmente, las plantas de tratamiento de aguas servidas.

Sección transversal de un tubo liberando gas H₂S y NH₃
Diagrama ilustrativo de las emanaciones de ácido sulfhídrico desde el alcantarillado hacia una zona escolar.

Con la información disponible, se pueden trazar las hipótesis más fuertes. Por un lado, están las emisiones asociadas al alcantarillado o al tratamiento de aguas servidas bajo condiciones anaeróbicas. Por otro, existe la posibilidad de que instalaciones industriales cercanas contribuyan a las emisiones.

Es fascinante cómo algo tan prosaico como el descomponerse de materia orgánica en ausencia de oxígeno pueda tener un impacto tan serio en la vida diaria de una comunidad escolar. Mientras se sigue investigando, lo importante es mantener la vigilancia sobre estas infraestructuras que a menudo pasan desapercibidas.