¿Denunciar ‘No Trans’ en citas como discurso de odio? Reflexionando sobre límites y preferencias

Recientemente me topé con una situación que me hizo reflexionar bastante sobre los límites en las apps de citas. Estaba navegando por un sitio de contactos cuando una mujer algo mayor que yo se dirigió a mí. Al entrar en su perfil, noté una etiqueta que decía «No Trans, no Queer». Mi reacción inmediata fue sentirme molesto, ya que como persona que apoya activamente al colectivo LGTBQ+, sentí que estaba enfrentando un ataque o un mensaje de odio.

Imagen dividida con dos perfiles de citas, uno reportado por sus preferencias.
La tensión entre preferencias personales y apoyo al colectivo en las apps de citas.

Como resultado, decidí denunciar el perfil y dejarle una nota aclarando mi postura. Sin embargo, al analizarlo más a fondo, me di cuenta de que quizás estaba reaccionando demasiado fuerte.

¿Es ‘No Trans’ automáticamente discurso de odio?

Al desglosar la situación, es importante distinguir entre una preferencia personal y el uso real del lenguaje para incitar al odio. Frases como «No busco relaciones con personas mayores» o «Solo mujeres cis» son comunes en las apps de citas. Del mismo modo, alguien que pone «no trans» puede estar expresando simplemente sus límites románticos u orientacionales.

Es crucial entender que preferir no salir con ciertas personas no es lo mismo que decir que el colectivo es inferior o hacer campañas activas contra ellas. Denunciar a alguien por tener una preferencia sexual sin que medie lenguaje ofensivo puede ser un exceso, especialmente cuando se busca castigar a alguien solo porque no comparte nuestro enfoque ideológico.

Defender derechos vs. imponer criterios

Aunque mi intención de apoyar al colectivo LGTBQ+ es loable y necesaria, defender los derechos del colectivo no significa forzar a otros a tener deseos o relaciones que no quieren.

La libertad también incluye el derecho a tener preferencias, aunque no las compartamos. La línea entre la defensa legítima de un colectivo y una intolerancia disfrazada de moralidad puede ser muy fina. Al final, parece mejor reflexionar sobre si estamos actuando con justicia o simplemente queriendo imponer nuestras reglas morales.