Ciudades divididas por la frontera: una lista alucinante

Grandes metrópolis o conglomeraciones urbanas donde la frontera de dos países pasa justo por en medio. Al principio, uno podría pensar que estas aglomeraciones son solo ciudades gemelas pegadas entre sí, pero el caso es bastante más alucinante.

Hay una distinción importante que debemos hacer: existen lugares donde la frontera internacional atraviesa físicamente la mancha urbana, y otros donde dos ciudades forman una sola aglomeración transfronteriza aunque la línea quede en un río o entre ambas. Por ahora, nos centraremos en los casos donde el tejido urbano es literalmente cortado.

Las metrópolis divididas

El ejemplo que probablemente más se parece a lo que imaginamos es Nogales, México–Estados Unidos. Nogales (Sonora) y Nogales (Arizona) son prácticamente una ciudad partida por una frontera internacional. En determinados sectores, la línea corre literalmente por el centro de la antigua trama urbana. Las dos ciudades son conocidas conjuntamente como Ambos Nogales y forman una comunidad binacional muy interconectada.

Vista aérea de las ciudades gemelas divididas por la frontera
Nogales es un ejemplo clásico de una ciudad partida por una frontera internacional.

Y hay ejemplos todavía más curiosos en Europa. Valga (Estonia) y Valka (Letonia) son un caso fascinante donde la frontera pasa por el corazón de lo que históricamente era una sola ciudad. Después de las independencias se decidió dividir la zona en 1920, pero hoy puedes estar caminando por el centro y cruzar de un país al otro prácticamente sin darte cuenta.

Existe incluso una plaza que deliberadamente cruza la frontera internacional entre ambas ciudades.

Plaza pública dividida por la frontera
En Valga–Valka, puedes cruzar de un país al otro caminando por el centro de una plaza.

Luego tenemos Gorizia (Italia) y Nova Gorica (Eslovenia). La frontera de posguerra cortó el tejido urbano de Gorizia, y posteriormente Yugoslavia construyó Nova Gorica justo al otro lado. La actual Piazza della Transalpina quedó literalmente dividida por la línea fronteriza.

Después tenemos casos de aglomeraciones enormes donde ya no es una calle la que queda partida: Ginebra (Suiza) y Francia. El centro de Ginebra está a apenas 1,9 km de la frontera francesa y la aglomeración metropolitana se extiende ampliamente por el país vecino.

En América del Sur hay otro monstruo interesante: la Triple Frontera de Ciudad del Este (Paraguay), Foz do Iguaçu (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina). Los ríos Paraná e Iguazú hacen de frontera, pero urbanísticamente funciona como una enorme aglomeración transnacional de alrededor de un millón de habitantes.

Los casos más pequeños

En Europa también hay casos preciosos. Frankfurt (Oder) en Alemania y Słubice en Polonia son ciudades gemelas separadas por el río Oder y la frontera, con una cooperación intensa en transporte e infraestructura.

Mapa de los enclaves de Baarle
El caso más absurdo: la frontera serpentea por calles, casas y jardines.

Haparanda, Suecia, y Tornio, Finlandia, forman otra ciudad gemela de unos 32.000 habitantes, con proyectos urbanos desarrollados directamente sobre la línea divisoria.

Y finalmente, tenemos Baarle-Hertog y Baarle-Nassau en Bélgica–Países Bajos. Este es el caso más absurdo: la frontera serpentea por calles, jardines y edificios. Es geográficamente increíble tener 30 enclaves belgas dentro del territorio neerlandés.

Lo curioso es que, si ponemos el requisito muy estricto —una zona urbana importante donde puedas estar caminando por una calle y la frontera internacional pase literalmente por medio—, la lista se reduce muchísimo. Nogales es probablemente el ejemplo grande más espectacular de América, mientras que Valga–Valka y Gorizia–Nova Gorica son los ejemplos europeos especialmente claros.