Los trenes desaparecidos de Buenos Aires: leyendas y realidad

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre con los trenes cuando dejan de circular? En Buenos Aires, la respuesta a esta pregunta es fascinante porque revela dos mundos completamente distintos. Por un lado, tenemos el caso documental de coches de metro que oficialmente figuran como ‘desaparecidos’ en las bases de datos ferroviarias, y por otro, las leyendas populares sobre trenes fantasma que se pierden en la nada.

Vista cercana de un vagón antiguo del metro de Buenos Aires en estado de abandono
Un coche de la flota original de la Línea A, documentado como desaparecido.

El ejemplo más claro de esta primera categoría es el caso de los coches de la Línea A. Tras casi un siglo de servicio, la flota original entregada a Metrovías estaba compuesta por 99 coches. Sin embargo, una revisión histórica revela que los coches numerados como 12, 17, 18 y 26 figuran históricamente como ‘fuera de servicio y desaparecidos’. Esto significa que en los relevamientos oficiales de la flota, el paradero de estas unidades simplemente no estaba determinado.

Lo increíble es que esta situación no se limita a Buenos Aires. Si bien aquí tenemos una pequeña ‘flota fantasma’ documental, ciudades como Estocolmo, Londres, París y Nueva York también tienen historias similares de material rodante retirado o perdido. La diferencia radica en la escala: mientras algunas metrópolis perdieron trenes enteros, el caso porteño se mantiene contenido a un pequeño grupo de unidades.

Es importante aclarar que no todos los coches documentados como ‘desaparecidos’ lo siguen siendo realmente. Investigaciones ferroviarias han demostrado que algunos, como el coche 113, nunca desaparecieron misteriosamente; estaban completamente desarmados cerca del taller Lynch del Ferrocarril Urquiza.

Interior de un taller industrial abandonado con un vagón en proceso de desmontaje
El taller Lynch donde se encontró el coche 113 desarmado.

Para los demás, el destino fue mucho menos enigmático: varios fueron destruidos por incendios intencionales en Primera Junta o dañados gravemente en colisiones durante maniobras. Otros quedaron almacenados y restaurados para ser parte del patrimonio histórico.

Y si lo anterior no era suficiente, la cultura popular de Buenos Aires añade una capa extra con las leyendas urbanas sobre trenes fantasma. Estas historias hablan de un tren del Roca que entraba en tramos olvidados y desaparecía literalmente, pero eso pertenece claramente al folclore urbano y no a ningún caso documentado.