Paradas militares en Chile bajo lluvia: tradición y resiliencia

Alguna vez se ha hecho una parada militar en Chile bajo lluvia torrencial? La respuesta es un sí claro. Hay un antecedente bastante contundente: la primera Parada Militar oficial de Chile, realizada en 1832, se llevó a cabo bajo una lluvia intensa. Este evento histórico fue presidido por Diego Portales y tuvo lugar en la llamada Pampa o Pampilla.

Soldados marchando bajo lluvia torrencial durante una parada militar histórica.
La Parada Militar en 1832 bajo un aguacero intenso, demostrando la tradición de realizarse sin importar las condiciones meteorológicas.

Más allá de ese inicio mojado, hay otro caso mucho más cercano a la parada moderna que nos interesa analizar. La Parada Militar de 1990, la primera tras el retorno a la democracia, comenzó en medio de una intensa lluvia. Las condiciones meteorológicas fueron tan adversas que obligaron a tomar medidas operativas: no se realizó el escalón aéreo.

Así que sí, Chile tiene antecedentes de sacar adelante la parada con lluvia bastante seria. Sin embargo, existe una diferencia interesante entre las eras: no encuentro evidencia de que una Parada Militar moderna haya transcurrido completa bajo algo que pudiéramos llamar «lluvia torrencial» de principio a fin.

De hecho, esto explica una cosa curiosa de la tradición reciente. En 2024, cuando se pronosticaba lluvia para el 19 de septiembre, el propio comandante de la Guarnición de Santiago declaró explícitamente que la lluvia no era un impedimento y que la parada se realizaría igualmente. Las condiciones meteorológicas en ese caso solo resultaron especialmente relevantes para determinar si volaban o no los aviones.

Hay un pequeño detalle histórico que me encanta: la tradición nació literalmente mojada. La primera revista de 1832 ya tuvo a los militares desfilando bajo el aguacero, reflejando una mentalidad bastante más «marchen igual» en comparación con las dudas modernas sobre suspender eventos.