¿Qué tal va la salud de Topolino en Italia?

La revista Topolino sigue gozando de buena salud en Italia. De hecho, para los estándares actuales del mercado del cómic infantil y juvenil, se podría decir que esta publicación goza de una salud sorprendentemente buena.

Mickey Mouse sosteniendo la revista Topolino con el número 3682 visible.
Topolino sigue publicándose semanalmente en su edición número 3682.

La revista sigue publicándose semanalmente y en junio de 2026 ya va por el número 3682. Además, mantiene una gran cantidad de publicaciones derivadas, especiales, reediciones temáticas, colecciones de lujo y promociones asociadas.

Más que nostalgia

Lo más llamativo es que no sobrevive únicamente por nostalgia. La editorial Panini Comics sigue lanzando nuevas iniciativas para captar lectores jóvenes, como Il mio primo Topolino, una revista orientada a niños más pequeños.

Pero, ¿qué tal su situación real?

Ahora bien, hay que ponerlo en contexto: no está ni remotamente cerca de la influencia cultural que tuvo entre los años 50 y 90. El mercado de revistas impresas en Italia ha disminuido muchísimo, y una parte importante de sus compradores actuales son coleccionistas y adultos que crecieron con la revista.

Aun así, sigue siendo uno de los pocos semanarios de historietas de gran tirada que quedan en Europa. Hay además un fenómeno muy italiano: las historias Disney producidas localmente tienen prestigio propio.

Personajes como Paperinik, las sagas de ciencia ficción tipo PK, o autores como Casty han creado una tradición que ya no depende tanto de lo que haga Disney en Estados Unidos. Muchos lectores compran la revista por los autores italianos, no por Mickey o Donald en sí.

Diría que la comparación correcta no es con una revista juvenil cualquiera, sino con algo como la revista Shōnen Jump en Japón, salvando las enormes diferencias de escala: una institución cultural que ha perdido peso respecto a su época dorada, pero que sigue siendo relevante y rentable.

De hecho, si me hubieras preguntado hace 30 años cuál tenía más probabilidades de desaparecer antes, habría apostado por Topolino mucho antes que por muchas revistas estadounidenses. Y sin embargo sigue ahí, mientras gran parte de la industria del cómic infantil occidental se ha evaporado.