¿Puede un gato aprender a fingir un estornudo?

¿Alguna vez has notado que tu gato hace algo extraño justo cuando le das de comer? Hoy vamos a hablar sobre un fenómeno fascinante: la posibilidad de que un animal doméstico aprenda a repetir comportamientos poco naturales, como fingir un estornudo o una tos, simplemente porque ha recibido una recompensa por hacerlo.

Gato haciendo gesto de estornudar para recibir premio.
Un gato aprendiendo a fingir un estornudo mediante condicionamiento.

La ciencia detrás del «fingido»

Aunque es cierto que los gatos no entienden el concepto humano de «fingir», ya que eso implicaría una intención consciente de engaño, sí pueden repetir comportamientos que han sido reforzados positivamente. Este fenómeno se conoce como condicionamiento operante. Si un sonido o acción específica genera una recompensa deseada, como una porción de carne o caricias, el felino puede comenzar a imitar esos estímulos deliberadamente.

Diagrama de condicionamiento operante con recompensa.
Esquema de cómo funciona el refuerzo positivo en gatos.

Ejemplos en la vida real

No se trata solo de un mito. Hay muchos casos documentados de animales que aprenden comportamientos poco naturales por refuerzo: perros que fingen cojear para obtener mimos, o gatos que vocalizan y se tiran al suelo de formas exageradas si saben que eso provoca una respuesta deseada en sus dueños.

Perro cojeando fingido y gato dando vueltas.
Animales aprendiendo comportamientos poco naturales por refuerzo.

Conclusión

En resumen, es posible que un gato aprenda a «fingir» estornudos si se le recompensa por ellos. No necesita entender el engaño, solo debe aprender que ese comportamiento específico produce un resultado positivo.

Propietario alimentando felino feliz.
Dueño recompensando a su gato tras un estornudo fingido.